Insultar no, pero mandar sí: el extraño secreto para que ChatGPT acierte más en sus respuestas

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Desde que la IA llegó a las vidas de todos y chatbots como ChatGPT se hicieron con los corazones de los usuarios, dar las gracias o pedir por favor las cosas a la IA es el pan de cada día de muchos.

Bien sea por miedo a que recuerden nuestros actos si el día de mañana se rebelan o porque realmente nos sentimos agradecidos de la ayuda que nos presentan y le tratamos como uno más, parece que no es el camino a seguir si queremos que ChatGPT nos dé las mejores respuestas.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Penn State ha descubierto algo que rompe un poco esa idea de la gratitud: ChatGPT responde mejor cuando le hablan de forma directa e incluso algo borde.

El estudio probó más de 250 maneras distintas de hacerle preguntas al modelo GPT-4o. Desde las más amables hasta las más secas. Y el resultado fue que las órdenes más duras lograron un 84,8% de aciertos, cuatro puntos más que las preguntas que eran más amables.

Para que te hagas una idea, frases tipo «Resuelve esto ya» funcionaron mejor que «¿Serías tan amable de ayudarme con este ejercicio?». No es que la IA se enfade con la educación, pero parece que, cuanto más clara y directa es la orden, menos se pierde por el camino.

Eso sí, los propios investigadores lo dejaron claro desde el principio: que funcione mejor no significa que sea buena idea ir por la vida hablándole mal a todo. Menos aún cuando estas herramientas las usan millones de personas cada día. La idea es ir al grano y no andarse por las ramas. No están hablando de ser grosero con una máquina.

Cuando ser directo vale más que ser educado (al menos con ChatGPT)

Lo que este estudio pone sobre la mesa es algo muy humano: el tono importa. Y mucho. Igual que entre personas, con las máquinas también cambia el resultado según cómo dices las cosas, no solo por lo que dices.

Según los expertos, cuando se usan frases muy educadas se suele alargar la pregunta, ir con rodeos y suavizar tanto el mensaje que la IA tiene más trabajo para ir al grano. En cambio, cuando una persona es directa, la instrucción llega limpia y clara.

Uno de los autores del estudio, Akhil Kumar, comenta algo bastante cierto: la humanidad lleva décadas soñando con hablar con las máquinas como si fueran personas. Pero ahora se está viendo que esa cercanía también tiene sus límites.

Cuando tratas a la IA como a un humano, esperas también que entienda ironías, educación o enfados. Pero en realidad sigue siendo un sistema que trabaja con patrones de texto. A veces, tanta floritura en tu mensaje solo mete ruido.

No es que a ChatGPT le guste que le hablen mal. No tiene emociones. Pero sí reacciona a la estructura del lenguaje. Y parece, según lo investigado, que las órdenes secas suelen ser más simples y fáciles de interpretar.

Aun así, los investigadores dejan claro que esto no va de normalizar el hecho de hablar mal a las máquinas, ya que se puede acabar normalizando también un trato más brusco entre personas. Y eso sí que es un problema de verdad.

 

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