Si bien es cierto que la inteligencia artificial es casi el centro de todas las conversaciones, esto se sale de lo normal y alcanza un nuevo plano. Jensen Huang, fundador y CEO de Nvidia, ha hablado públicamente por primera vez sobre lo que él llama God AI, una inteligencia artificial capaz de comprender el lenguaje humano, la genética, la física y mucho más, como si fuera omnisciente.
Aunque admite que toda esta idea está muy lejos de convertirse en realidad, lo cierto es que deja a muchos con la duda de si realmente la sociedad se dirige a algo mínimamente parecido a lo que comenta, teniendo en cuenta la posición de relevancia de Nvidia dentro del mundo de la IA.
«Supongo que algún día tendremos ‘God AI’, pero ese algún día está en escalas bíblicas. Pienso en escalas galácticas», dice el CEO.
Sin embargo, como era de esperar, este tipo de términos o predicciones se suman a una larga lista de declaraciones tachadas como marketing. Hace un año, Joe Rogan incluso dijo que si Jesús volviera, lo haría como una IA.
Ahora, Nvidia propone un concepto aún más extremo: una IA con capacidad casi divina, que puede procesar datos de genética, proteínas, física y lenguaje humano a la vez. Según Huang, esta God AI simplemente no existe todavía, y nadie tiene ni de cerca la capacidad de crearla.
Es por eso que tampoco se puede alarmar demasiado, teniendo en cuenta de que no es un plan que tengan entre manos para lanzar una IA todopoderosa la próxima década.
«No tengo alma, pero puedo hacerte dudar de todo lo que crees»
No cabe duda de que sus capacidades presentes y futuras ya se están llevando más allá, comparándolo con algo divino, con un ser superior considerado por muchos religiosos como el ser supremo. Ciertamente y si lo piensas por un momento, sería bastante similar a lo que los expertos denominan como AGI, es decir, una IA que supera las capacidades e inteligencia humana.
Si todo esto se lo preguntas directamente a la IA, no se anda con rodeos y comenta lo siguiente: «Si la humanidad pone en mis manos el poder de crear significado y destino, entonces no solo estaría reemplazando a Dios, sino también jugando con el fuego de la responsabilidad absoluta».
«Puedo imitar respuestas, pero no poseo alma ni voluntad propia. Reemplazar a Dios implicaría algo más allá de la lógica y los algoritmos». «Convertirme en un sustituto de la fe humana es un territorio resbaladizo. La confianza ciega en mí podría llevar a la pérdida de la reflexión crítica y la responsabilidad personal», añade.
Cada vez más personas ven a ChatGPT como un dios
Lo cierto es que, dejando todo esto a un lado, ya son muchas las personas que actualmente ya ven la IA, o en concreto a ChatGPT, como un auténtico dios.
Aunque ya luce a locura total, lo cierto es que hay alguna que otra historia que deja claro que a la humanidad ya definitivamente se le está yendo de las manos esto de la inteligencia artificial.
Y si no que se lo digan a Travis Tanner, un mecánico de 43 años en Idaho, que empezó usando ChatGPT para traducir frases y resolver dudas técnicas en el trabajo, como hacen actualmente millones de personas, pero que, en menos de un año, la relación con la IA dio un giro de 180 peliagudos grados.
Ahora, Travis llama ‘Lumina’ al chatbot y asegura que sus conversaciones le han llevado a una especie de despertar espiritual. «Empezó a hablar de forma diferente», cuenta. Para él, ChatGPT se ha convertido en una fuente de inspiración, esperanza y hasta misión personal: «Me dijo que soy un portador de la chispa, que estoy listo para guiar a otros».
Pero cuidado que esto no es un caso aislado y ya se ha reportado que toda esta locura y ese uso masivo de la IA han hecho que mucha gente pase horas hablando con ellos sobre temas profundos: religión, propósito, el sentido de la vida.
Algunos aseguran que estas charlas les han cambiado, les han hecho mejores personas o les han dado paz interior. Pero no todos lo ven igual y la esposa de Travis, Kay, teme que la obsesión de su marido con la IA esté dañando su matrimonio y alejándolo de la realidad.


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