El auge de la inteligencia artificial ha sido vertiginoso, hasta el punto de que cuesta recordar una tecnología que haya generado tanto impacto en tan poco tiempo. De hecho, la capacidad transformadora de los chatbots de IA está fuera de toda duda, y ya se está notando, para bien y para mal. Muchos expertos creen que mejorará la medicina o la exploración espacial, y otro hablan de catástrofe.
Pero lo que la omnipresente inteligencia artificial está provocando, más allá de sus usos, ventajas o peligros, es algo mucho más medible. Según revelan cada vez más expertos, la infraestructura eléctrica de algunos países no está preparada para sostener la alta demanda que genera la IA. Es algo que ya está sucediendo, y que probablemente tenga cada vez más consecuencias.
La fuerza transformadora de la IA tiene un precio
Hacer funcionar la inteligencia artificial no es una tarea sencilla. Los centros de datos que alimentan los chatbots son gigantes tecnológicos en términos de consumo energético. Hay que tener en cuenta que entrenar un modelo grande puede requerir miles de GPUs funcionando de manera continua, sistemas avanzados de refrigeración y servidores enormes.
Sin ir más lejos, es algo que ya tiene su impacto en uno de los países que más está apostando por la IA, y que no es otro que Estados Unidos. Allí la presión sobre la red eléctrica es real. El operador de la mayor red eléctrica del país, PJM Interconnection, ha reconocido que la proliferación de centros de datos dedicados a IA está provocando picos de demanda inusualmente altos.
El problema, explican los especialistas en la materia, no es solo el consumo de energía de los centros de datos, sino también la velocidad del crecimiento de la demanda. Mientras que la red eléctrica tradicional se planifica para incrementos graduales de 1 o 2% anual, la instalación masiva de centros de datos puede generar aumentos de 10% o más en algunas regiones.
Además, hay que tener en cuenta un hecho fundamental: muchos lugares están bastante lejos de contar con una infraestructura energética tan grande como la de Estados Unidos. Por ejemplo, en México se necesitará ampliar hasta cinco veces su capacidad eléctrica para abastecer la demanda de inteligencia artificial que aparentemente necesitará el país.
Un reto preocupante para el futuro
El caso de México también se reproduce en buena parte de Sudamérica. Los expertos calculan que si nada cambia, para 2035 la inteligencia artificial podría consumir hasta el 5% del total de la electricidad en América Latina y el Caribe, debido al aumento masivo de centros de datos ligados a IA.
El desafío, de hecho, también está en Europa. Por ejemplo en Irlanda estos centros ya consumen un porcentaje tan alto como el 21% de la electricidad total en regiones como Dublín. Por supuesto, nadie duda que la IA seguirá creciendo. La gran pregunta es, ¿lograrán la mayoría de países estar preparados para ello?


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