En la parte trasera de tu router encontrarás varios puertos que, a simple vista, parecen idénticos. Como cualquier cable Ethernet encaja perfectamente en todos ellos, es habitual conectarlos sin mirar las etiquetas.
Sin embargo, este es un error fundamental que cometen la mayoría de las personas. Y es que las siglas LAN y WAN no son decorativas; definen la arquitectura completa de tu conexión.
Es por esta razón que confundir estos puertos es la causa principal de que tu red deje de funcionar o de que no aproveches la velocidad real que has contratado. Pero no te preocupes, aquí te contamos para qué sirve cada uno.
WAN: la única entrada de Internet
Cabe destacar que el puerto más importante es el WAN (Wide Area Network o Red de Área Amplia). Normalmente, está separado del resto de los demás puertos en el router o marcado con un color diferente para evitar confusiones.
Para los que no lo saben de qué trata exactamente, su función exclusiva es recibir la señal que viene de la calle, ya sea desde la fibra óptica o un módem externo.
Este puerto actúa como el agente de seguridad de tu red, porque es el encargado de recibir la dirección IP pública que te asigna tu operador y de gestionar el cortafuegos.
Todo el tráfico que entra y sale de tu casa hacia el mundo exterior debe pasar obligatoriamente por aquí. Si conectas el cable de tu proveedor a cualquier otro sitio, el router no podrá gestionar la conexión y no tendrás servicio.
LAN es la red privada de alta velocidad
Por otro lado, los puertos restantes en el enrutador, generalmente agrupados en bloque, son la LAN (Local Area Network o Red de Área Local). Es tu espacio privado diseñado para conectar el PC, la consola o el Smart TV.
A diferencia del puerto WAN, la LAN funciona como un distribuidor interno de tráfico. Los equipos conectados aquí pueden enviarse datos entre ellos a máxima velocidad sin necesidad de salir a Internet.
Si buscas estabilidad, debes usar estos puertos, puesto que la conexión por cable a través de la LAN siempre será superior al WiFi en términos de latencia y velocidad, especialmente para teletrabajar o jugar online.
Por qué no son intercambiables
Aunque el conector físico (RJ45) sea el mismo, la lógica interna es opuesta. El router espera recibir órdenes del operador por el puerto WAN y distribuir datos por los puertos LAN. Pero si los intercambias, rompes la cadena de comunicación.
Conectar un ordenador al puerto WAN lo dejará aislado de la red local, y conectar la entrada de Internet a un puerto LAN impedirá que el router obtenga la dirección IP necesaria para navegar.
Por ello, comprender esta distinción básica es esencial para el mantenimiento de tu red. Así que antes de culpar al operador por un fallo de servicio o al WiFi por ir lento, debes echar un vistazo al panel trasero.
El router es el cerebro que gestiona todo el tráfico de tu hogar, y asegurar que cada cable está en el puerto correcto es el primer paso para garantizar una conexión estable y segura.


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