La incorporación de las pantallas en las aulas ha hecho que las nuevas generaciones tengan menores capacidades cognitivas que sus padres, algo que, hasta la fecha, era precisamente lo contrario. Dinamarca tiene la solución a este problema.
Cuando una persona o una pareja se plantea tener un hijo, generalmente, lo hace con la idea de darle lo mejor que tiene a su disposición: unos hábitos saludables, unos estudios de alto nivel y un hogar mucho más que aceptable.
Es tan posible que lo consigan como que no, debido a que hay ciertas circunstancias incontrolables que pueden modificar los planes a futuro de mucha gente. Sin embargo, hay algo que sí está en su mano y es la manera en que enseñan a sus hijos a relacionarse con su entorno durante el aprendizaje.
Más estudios a su disposición, menos inteligentes
Hasta la fecha y desde finales del siglo XIX, cada generación ha tenido una capacidad cognitiva mayor a la de sus padres, pero esto es algo que ha cambiado con la Generación Z, que es la primera menos lista que sus progenitores.
Según el doctor Jared Cooney Horvath, neurocientífico cognitivo especializado en el aprendizaje humano, la culpa de que la tendencia haya cambiado se debe a la forma en que los niños crecen ahora, pegados a las pantallas, tanto en su tiempo de ocio como en el que pasan en las aulas.
Así lo ha explicado este experto recientemente, donde ha puntualizado que se trata de «una triste realidad» que esta generación debe afrontar. «Desde finales del siglo XIX, cuando hemos estandarizado y medido el desarrollo cognitivo, cada generación ha superado a sus padres, y eso es precisamente lo que queremos. Queremos niños más inteligentes», ha subrayado.
El motivo por el que ha sucedido esto hasta la fecha es que cada generación ha podido acceder a estudios durante más tiempo y, si bien la Generación Z no es la excepción a esta mayor permanencia en la escuela, sí es la primera que no alcanza este incremento normal en el desarrollo cognitivo.
Pantallas en las aulas desde 2010
Durante su ponencia, con declaraciones que recoge Upworthy, el neurocientífico ha explicado que este declive en capacidades mentales se debe a la introducción de pantallas en el ámbito educativo y en las aulas, que comenzó alrededor de 2010.
Esto es algo que se ha podido comprobar en nada menos que 80 países. «Si analizamos los datos, una vez que los países adoptan ampliamente la tecnología digital en las escuelas, el rendimiento disminuye significativamente», ha concretado.
Esto significa que, a más horas delante de las pantallas, peores serán los resultados obtenidos por los alumnos, «Los niños que usan ordenadores unas cinco horas al día en la escuela con fines de aprendizaje obtienen una puntuación más de dos tercios de desviación estándar inferior a la de los niños que rara vez o nunca usan tecnología en la escuela», ha revelado Horvath.
Dinamarca tiene la solución: adiós tablets
Dinamarca puede presumir de haber sido pionera en desarrollar una estrategia destinada a frenar este retroceso y lo ha hecho de la manera más sencilla y tajante posible: retirar tanto los smartphones como las tablets.
Así, desde el inicio del curso escolar 2025/2026, Dinamarca no solo ha obligado a los estudiantes a entregar sus móviles sino también los ordenadores portátiles, con el objetivo de seguir impulsando el aprendizaje tradicional, en detrimento del digital.
Según el comentado medio, este cambio no parece haber sido mal recibido por los alumnos, que han recuperado los libros de texto físicos, los cuadernos de ejercicios y las tareas escritas a mano; obteniendo a cambio resultados «innegables».
«Nos dimos cuenta de que muchos niños tienen problemas para concentrarse, por lo que es bastante fácil deslizar los dedos y pasar a otra pantalla para poner un videojuego, por ejemplo, en clase», ha explicado Islam Dijab, profesor de inglés en Copenhague, a France24.


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