Así he conseguido que mi madre mayor y antitecnología empiece a usar un smartphone en pleno 2026

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La brecha digital de las personas mayores es un problema enorme en España y a mí me toca muy de cerca, ya que mi madre, de 68 años, nunca había usado un smartphone.

Por suerte, un nuevo tipo de dispositivos y servicios por fin han cambiado eso y, aunque todavía le queda mucho por aprender, mi madre ya tiene un smartphone en 2026. Mejor tarde que nunca, ¿no crees?

No ha sido sencillo, pero deja que te cuente cómo ha sido nuestra experiencia con los productos creados por SPC, una empresa española con sede en Álava que está entre las que más apuestan por este nicho tan concreto y a la vez necesario en una población cada vez más envejecida como la de nuestro país.

68 años y sin smartphone

Si hay un segmento de edad que es el gran olvidado por el sector de la tecnología, ese sin duda es la tercera edad. Lo denunciaba hace unos años la campaña Soy mayor, no idiota, con la que un médico jubilado de 78 años logró más de 600.000 firmas para reclamar atención humana en las sucursales bancarias, cada vez más digitales y con menos empleados.

Esto, que se ve claramente en los servicios bancarios, tiene muchas más consecuencias negativas para las personas de edades más alta.

Quedarse fuera del mundo digital despoja a nuestros padres o abuelos de su independencia en el mundo actual, haciéndoles imposibles consultar información, hacer compras online e incluso estar comunicados con sus amigos o familiares por WhatsApp y redes sociales, lo que les condena a la soledad no deseada. Incluso se ha demostrado que la tecnología reduce el deterioro cognitivo o ayuda a detectarlo.

Sin embargo, engancharse al mundo digital en pleno 2026 es una tarea extremadamente difícil para quienes han tenido poco o ningún contacto previo con la tecnología, como le sucedía a mi madre.

Ella, pese a no ser tener una edad tan avanzada, ha sido ama de casa buena parte de su vida, nunca tuvo ordenador y solo desde hace 5 o 6 años tenía un dumbphone de tapa y botones: solo para hacer y recibir llamadas y ni siquiera lo entendía bien.

En parte era una decisión suya por su falta de desinterés general hacia la tecnología y el miedo a hacer las cosas mal. Seguro que sus razones las has escuchado alguna vez entre las personas mayores de tu familia: «no necesito eso», «no quiero móvil», «no soy capaz de aprender».

Pero tiene un hijo que es periodista tecnológico, así que como puedes imaginar la cosa no se quedó ahí. Al resto de la familia nos preocupaba que su falta de competencias digitales afectase negativamente a su calidad de vida, así que varias veces intentamos que aprendiese a usar ordenadores y smartphones. Hasta ahora, siempre sin éxito.

El SPC Zeus 2 Pro ha cambiado la vida a mi madre

El verano pasado, me propuse intentar de nuevo que mi madre utilizase un smartphone para enseñarle a usar los servicios básicos que podían mejorar más su vida: WhatsApp, Maps y Google.

Para ello, mi aliado fue el SPC Zeus 2 Pro, un terminal dirigido especialmente a personas mayores, o mejor dicho, a familiares que como yo nos preocupamos por ellas.

A nivel de diseño, parece un móvil normal. Solamente tiene como diferencia las 2 teclas físicas de la parte inferior para responder y colgar llamadas y un botón de emergencias en el lateral. En el resto es un smartphone básico pero funcional con pantalla de 6,1 pulgadas, 4 GB de RAM, NFC, cámara trasera de 50 MP y una base de carga que sirve como stand.

Todas estas especificaciones han sido más que suficientes para mi madre, que ha tenido que aprender de cero a usar una pantalla táctil. El único aspecto mejorable me parece precisamente la pantalla, a la que a veces le cuesta responder más tiempo del habitual, algo que no ha ayudado a mi ya de por sí confundida madre.

Lo que más marca la diferencia no es tanto la adaptación del hardware sino del software, que permite elegir entre Android normal y un modo fácil creado por SPC, el más diferencial para los mayores, que es el que he escogido para mi madre y sin el cual no creo que ella fuera capaz de utilizar un smartphone.

Con él, los iconos son XXL, y he podido configurar la pantalla de inicio solo con las aplicaciones justas y necesarias que mi madre sabe usar a medida que las ha ido aprendiendo, primero el teléfono y la agenda, y después WhatsApp y Google Maps. También puedes elegir 6 contactos favoritos a los que se accede a través del menú de inicio.

SPC Care es la verdadera diferencia que me permite ayudar a mi madre a distancia

Pero por mucho que todas las semanas intento enseñar algo nuevo a mi madre cuando usa el smartphone, no vivo con mis padres y solo les veo los fines de semanas. Por tanto, ¿qué hago para ayudar a mi madre con el móvil cuando no estoy con ella?

Si hay algo que ha marcado la diferencia y que me ha convencido de que el SPC Zeus 2 Pro era la elección ideal para mi madre es la aplicación SPC Care, presentada en el pasado MWC de Barcelona, un servicio gratuito presente en los últimos terminales para mayores de SPC.

Esta app permite el control remoto del teléfono de tu familiar de muchas formas para solucionar los fallos más habituales que puede cometer una persona mayor que no sabe de tecnología.

Por ejemplo, puedes activar y desactivar ajustes como los datos móviles, el WiFi, el Bluetooth, la ubicación GPS o el modo no molestar. También puedes subirles el volumen si lo bajan por error, modificar el tamaño de letra del sistema o añadir, eliminar o modificar de orden los iconos de la pantalla. Este último me sirvió cuando mi madre un día borró por error el acceso directo de la app de teléfono en el menú de inicio.

Aunque no lo necesites, tranquiliza saber que lo tienes. Lo mismo me ha pasado con la función de añadir y modificar los contactos de su agenda.

Por ahora, SPC Care está un poco limitado, y me hubiera gustado haber tenido acceso remoto más completo a todos los ajustes del móvil, como los permisos de cada aplicación, e incluso un modo administrador con todos los permisos. Sin embargo, de momento es un buen punto de partida y a mi madre y a mí nos ha ofrecido un valor muy diferencial que no habríamos tenido con otra marca o modelo de móvil.

Cuenta también con opciones para cuidar a los mayores con algún grado de dependencia, que en este caso no he necesitado, pero que me han parecido convincentes. Una permite recordarles la toma de su medicación a través de llamadas con IA y de funciones para asegurarte de que cumplen su pauta, mientras que la otra permite acceder a su ubicación, por ejemplo si tienen deterioro cognitivo.

Mucho aún por aprender (y por ayudar)

SPC Care y el Zeus 2 Pro han sido la ayuda que necesitaba para que mi madre decidiera dar un paso que llevaba décadas rechazando, y estoy extremadamente contento y agradecido de que esta marca se enfoque en permitirnos cuidar a los que tanto nos han cuidado antes.

Eso sí, la experiencia con mi madre me ha demostrado que no existen las fórmulas mágicas para solucionar la brecha digital, solo el trabajo y la implicación de los mayores y de sus familiares.

Pese a la ayuda de las herramientas de SPC, mi madre aún tiene prácticamente todo el funcionamiento de WhatsApp y Google Maps por aprender, y en el largo plazo de Gmail, Google y las apps del banco. Pero gracias a que ya ha comenzado el cambio, hoy la solución está mucho más cerca que hace unos meses.

 

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