Apps para solventar la soledad digital, ¿innecesarias o indispensables?

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Todos los días leo o escucho aquello de que la tecnología mejora nuestras conexiones personales, pero aplicaciones como la china ¿Estás muerto? hacen que me replantee tal afirmación. ¿Realmente ha mejorado nuestra relación con los demás gracias a ella? Diría que no.

El que está desconectado del mundo hoy en día lo está, literalmente, porque quiere. Prácticamente todo el mundo tiene un dispositivo electrónico en su casa con el que poder llamar a otra persona, enviar una nota de voz o un vídeo.

Aunque pocas, también hay excepciones, debido a que existen lugares en los que la conexión lamentablemente sigue siendo una utopía y también hay una amplia brecha generacional en el uso de la tecnología.

Teniendo en cuenta esto, podemos decir que hay quien está solo porque quiere y quien lo está porque no puede acceder a los formatos de comunicación digitales, pero, ¿qué sucede con quien, a pesar de poder usarlas y querer hacerlo no tiene con quién?

Puede parecer una pregunta tonta, pero estoy convencida de que esta cuestión ha movido más de un brainstorming. De lo contrario, no habría tantas aplicaciones dedicadas a conectar con otras personas y entorno.

Y no me refiero solo a las que se reúnen en el apartado de productividad (Meet, Zoom, etc.) o a las aplicaciones de citas, sino también a las apps con las que, directamente, puedes mandarle un mensaje de SOS a tu familiar o conocido de confianza.

Una IA que te pregunta si estás vivo

Hablar de tecnología, ahora, es lo mismo que mencionar lo que es capaz de lograr la inteligencia artificial. Si dirigimos el foco a un país tan vanguardista como China, encontraremos una clara relación entre las herramientas impulsadas por ella y la muerte.

Sí, como lo oyes, un tema que allí es tabú, pero que no deja de ser protagonista, ya que está surgiendo un negocio relacionado con el concepto de nigromancia digital, esto es, revivir a los muertos con IA generativa.

Otra forma de uso de la IA que está relacionada con el más allá tiene forma de aplicación y su nombre no da lugar a dudas. Su nombre es Sileme, que se traduce como ¿Estás muerto? y está causando verdadero furor en China.

Esta app, que se encuentra entre las más descargadas de un país donde se espera que hayan registrados hasta 200 millones de hogares unipersonales en 2030, puede avisar automáticamente a otra persona si te ha sucedido algo y no se lo has dicho a nadie porque estás solo.

Su interfaz es muy sencilla y lo único que requiere es que pulses un botón para indicar que te encuentras bien. En caso contrario, tras una segunda alerta sin respuesta, llaman a tu padre, hermano, amigo o amante, para que sepan que puedes estar en circunstancias… indeseadas.

No cabe duda de que la aplicación ―que, por cierto, es de pago― es muy útil, pero también da que pensar el nivel de soledad que asola el mundo y cómo la soledad no deseada se ha convertido en algo más común de lo que nos gustaría.

Un móvil ‘tonto’ para estar solo… de verdad

En el lado contrario, de los que tienen tecnología a su disposición, pero prefieren oxigenarse de la sobreinformación, se encuentran los usuarios de los conocidos como dumbphones o teléfonos tontos, aquellos que no tienen internet y que prometen una vida más tranquila. De eso no cabe duda.

Empresas como SPC y Maximiliana, ambas españolas, han demostrado que los terminales destinados a llamadas y SMS son una alternativa interesante para utilizarlos como dispositivo complementario o, incluso, como el principal para ciertos momentos de la vida. Por ejemplo, los fines de semana.

Este detox digital es una tendencia en auge, según el Estudio Generación SPCial sobre hábitos de desconexión digital más reciente, que determina que un 12,2% de los jóvenes de entre 18 y 35 años optaría por cambiar su smartphone por otro sin internet. Esto significa que los ‘móviles tontos’ no son solo cosa de personas mayores, como se podría esperar de una sociedad como la actual.

En base a todo esto, me ha dado por pensar en cuál es el papel que ejercen las aplicaciones que digitalizan la soledad. Mi conclusión es que deberíamos estar más abiertos a este tipo de apps, sin olvidar si esa persona la está utilizando por gusto o por necesidad. La diferencia, igual que cuando alguien usa un móvil tonto en lugar de uno listo, es importante.

 

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