Crean el USB más extraño del mundo: 128 bytes, gigantesco y usa tecnología de los años 50

​​

No cabe duda de que hay tantos tipos de USB que ya muchas veces uno se pierde. Diferentes tipos, formas y también tamaños. Precisamente es de esto último de lo que hablamos hoy.

Un usuario japonés, especializado en informática, ha creado un pendrive que parece casi un cuadro, pero que solo guarda 128 bytes de información. Para que te hagas una idea, ni siquiera cabe una frase escrita por completo ahí.

Lo curioso no es solo su tamaño, sino la tecnología que hay por debajo: incluye una memoria de núcleo magnético, un sistema que se usaba en los años 50 antes de que los chips de memoria se convirtieran en estándar.

El proyecto, que se puede ver a fondo en un tuit publicado por él mismo, bajo el nickname de @dyd_Nao en X, hace un todo en uno bastante extraño. Por un lado, combina esa memoria antigua con componentes modernos como chips controladores. Pero a esto le añade amplificadores de señal, LED y un microcontrolador Raspberry Pi Pico para controlar la conexión USB y la reescritura de datos

Si te preguntas si todo esto sirve para algo, primero decirte que funciona perfectamente. Los 128 bytes son no volátiles, lo que quiere decir que la información no desaparece al desconectarlo, pero leer esos datos borra parte de ellos.

Es decir, cada vez que quieres ver la información, el sistema tiene que reescribirla inmediatamente. Esto actualmente no sucede, como te puedes imaginar, pero es cierto que, por aquellos años, era normal. Cada anillo representaba un bit, y leerlo implicaba borrar el contenido.

La gran duda es por qué invertir tu tiempo en algo que realmente no es útil

Pues, según se ha podido saber, esto, más que funcionar o no, es un experimento de pura curiosidad y nostalgia. La pregunta no es si esto sirve o no. Más bien si se puede fabricar algo así y que funcione. Y sí, funciona.

En este caso, la Raspberry Pi Pico funciona como cerebro del sistema, traduciendo la antigua memoria de núcleo a un formato que un PC moderno pueda leer.

Esto significa que aunque los anillos de ferrita son de hace muchísimos años, todavía puedes conectarlos a un puerto USB de hoy y acceder a los datos sin necesidad de un equipo de los años 50.

La memoria de núcleo magnético, el gran estándar en los años 50 y 60

Puede que todavía no le hayas encontrado lógica alguna a todo este curioso proyecto, pero para eso, realmente hay que entender qué es lo que hace especial este USB.

La memoria de núcleo magnético era el estándar en los 50 y 60, antes de que existieran los chips DRAM que se usan hoy. Cada bit estaba representado por un pequeño anillo de ferrita, y los datos se leían y escribían usando corriente eléctrica que pasaba por hilos colocados de una forma muy fina y precisa.

El proceso era todo un arte, ya que cada matriz de anillos podía ser casi tejida a mano. Esto limitaba por completo la cantidad de datos que se podían meter y hacía que cada memoria ocupase mucho espacio. Pero tenía una ventaja y es que los datos no desaparecían al apagar la máquina, algo que las primeras memorias de semiconductores no podían asegurarte.

Cuando Intel lanzó su primer DRAM comercial en 1970, la memoria de núcleo magnético comenzó a desaparecer. Era más barata, más rápida y podía almacenar mucho más en un espacio más pequeño. Sin embargo, parece que hay muchos nostálgicos que quieren recuperar las viejas costumbres. La gran duda es por qué invertir tiempo en crear algo que realmente no es útil

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *