Nvidia congela el sector gaming y anuncia que la serie RTX 60 se retrasa hasta 2028: «La demanda de GeForce RTX es fuerte y el suministro de memoria es limitado»

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El mundo del hardware para jugar en PC acaba de recibir un jarro de agua fría. Todo apunta a que Nvidia no lanzará nuevas tarjetas gráficas RTX en 2026 y que la esperada serie RTX 60 no llegaría hasta 2028.

La noticia llega después de meses de rumores. Muchos esperaban ver una actualización Super de la serie RTX 50 en el CES 2026. No ocurrió. Y ahora, un informe señala que Nvidia ha decidido no mover ficha este año, dejando en el aire tanto esa novedad como la siguiente generación.

El motivo ya te lo puedes imaginar: la memoria RAM. La propia compañía ha reconocido que la demanda de sus GPU GeForce RTX es muy fuerte y que el suministro de chips de memoria es limitado. En pocas palabras, hay más demanda que oferta y eso no se puede sostener si encima lanzas nuevas versiones.

Y es que, actualmente, los centros de datos de IA no se conforman solo con GPU. La verdadera necesidad ahora son memorias y almacenamiento para procesar millones de datos. OpenAI, por ejemplo, firmó acuerdos con Samsung y SK Hynix que podrían acaparar hasta el 40% de las DRAM mundiales.

Sin RTX 50 Super y con la RTX 60 en un muy largo plazo

Lo cierto es que, de ambas noticias, la cancelación, o al menos el aplazamiento indefinido, de la RTX 50 Super ha sorprendido en especial.

Durante meses han ido y viniendo filtraciones con posibles especificaciones. Se hablaba de una RTX 5080 Super con 24 GB de memoria GDDR7 y un consumo energético superior al modelo de ahora. La RTX 5070 Ti Super también habría subido hasta los 24 GB, y la RTX 5070 Super incluso aumentaría el número de núcleos CUDA.

Eso sí, desde diciembre ya se podía esperar el desastre. El problema es que el salto principal de estas versiones iba a estar en la memoria. Más capacidad y más potencia. Pero sin suficiente suministro de memoria GDDR7, fabricar estos modelos resulta inviable.

De hecho, Nvidia habría terminado el diseño de estas tarjetas. El problema no sería técnico, sino de disponibilidad de componentes. La falta de memoria no solo afecta a las futuras GPU, también a las actuales. Se habla incluso de recortes en el suministro de algunas gráficas y de una prioridad absoluta hacia modelos con menor cantidad de VRAM.

Mientras tanto, la RTX 60 empieza a convertirse en una promesa lejana. En el CES 2026 ya se comentaba que podría llegar en la segunda mitad de 2027, con una hipotética RTX 6090 basada en una nueva arquitectura llamada Rubin y con un rendimiento al menos un 30% superior al de la RTX 5090. Ahora, ese horizonte se mueve hasta 2028.

Una previsiones para el sector nada positivas

Las previsiones del sector llevan ya bastante tiempo en rojo y no son muy agradables precisamente. Expertos y analistas coinciden en que los precios de la memoria y el almacenamiento seguirán subiendo durante la primera mitad de 2026. Y algunos creen que la situación podría extenderse bien entrado 2027.

Desde Kingston, el mensaje es que si necesitas ampliar RAM o cambiar de SSD, no esperes a que bajen los precios, porque no va a pasar pronto. Según la compañía, la tendencia sigue siendo claramente a la alza.

En la misma línea, un empleado de Sapphire ya advertía en diciembre de 2025 que el mercado no empezaría a estabilizarse hasta dentro de seis u ocho meses. Eso nos lleva, como pronto, a verano. Y estabilizarse no significa bajar, sino dejar de subir tan rápido.

Nvidia está ocupada con la IA, así que olvídate de GPU para jugadores más baratas y mejores

Como antes ya se ha mencionado, esto no solo afecta a la RAM o SSD y el tema de las GPU está que arde. Nvidia lleva ya algo más de un año atrasando lanzamientos míticos y muy esperados por los usuarios por culpa de la IA.

Además, un estudio realizado por Bloomberg ha analizado más de 25.000 puntos de la red eléctrica estadounidense y su relación con la ubicación de centros de datos. El resultado es que, en los últimos cinco años, los precios mayoristas de la electricidad se han disparado hasta un 267% en las zonas más cercanas a esas instalaciones.

No solo se encarece de cara a los usuarios el precio de GPU, RAM o SSD, también se disparan los precios de la luz.

Por ejemplo, al norte de Virginia, en estados como Maryland o Pensilvania, las compañías eléctricas se enfrentan a una demanda que se multiplica cada año, y que está impulsada no tanto por los hogares ni la industria de allí, sino por las enormes granjas de servidores que alimentan ChatGPT, Copilot, Gemini y cientos de servicios en la nube.

El problema es el efecto dominó que esto provoca. Cuanto más consumen los centros de datos, más sube el precio en las subastas de capacidad eléctrica, el sistema con el que Estados Unidos asegura su suministro a futuro.

Pero parece que lo peor está por llegar. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha alertado de que el consumo eléctrico de los centros de datos se duplicará hasta alcanzar 945 teravatios/hora en 2030, una cantidad superior a la demanda de países completos como Francia o Japón. La IA, dice la AIE, será la principal responsable de todo esto.

 

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