Por qué tu conexión WiFi se vuelve tan lenta por las noches y qué puedes hacer para evitarlo

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La velocidad de tu conexión a internet no es constante, y es que si notas que el rendimiento cae en picado a partir de las diez de la noche, debes saber que no estás sufriendo una avería puntual, sino las consecuencias de la congestión de red.

Tu router y tu móvil funcionan correctamente, pero la infraestructura que lleva los datos hasta tu casa tiene un límite físico que se pone a prueba cuando todo el vecindario intenta conectarse simultáneamente.

Es importante mencionar que la señal llega a través de nodos de distribución que compartes con el resto de tu edificio o calle.

Al igual que ocurre con la presión del agua si todos los vecinos abren el grifo a la vez, el ancho de banda disponible disminuye drásticamente en la franja horaria crítica.

Esto sucede habitualmente entre las 20:00 y las 23:00 horas, y en este momento, la demanda de streaming, videojuegos y videollamadas satura la capacidad de la instalación externa de tu proveedor.

El consumo silencioso dentro de casa

Aunque la congestión externa es determinante, tus propios hábitos y dispositivos agravan el problema. Al llegar la noche, es habitual poner a cargar teléfonos, tabletas y relojes inteligentes.

Muchos de estos aparatos están programados para iniciar copias de seguridad en la nube (como iCloud o Google Fotos) y descargar actualizaciones del sistema operativo en cuanto detectan una red WiFi y una fuente de alimentación.

Al final, estos procesos en segundo plano devoran el ancho de banda de subida y bajada sin que te des cuenta, estrangulando la conexión para el resto de actividades. A esto se suma la guerra de frecuencias, donde tu red inalámbrica atraviesa un espacio aéreo saturado.

Por la noche, cuando todos los routers del vecindario están transmitiendo datos a máxima potencia, se genera un ruido electromagnético que provoca interferencias.

Si tu router WiFi emite en el mismo canal que el del vecino, ambos equipos tendrán que competir para que sus paquetes de datos lleguen a destino, lo que se traduce en cortes y lentitud.

Cabe señalar que un router con varios años de antigüedad no está preparado para gestionar la densidad de dispositivos actual. Los modelos antiguos sufren para administrar el tráfico simultáneo de televisores 4K, consolas y domótica.

Además, si el aparato está encajonado en un mueble, escondido detrás del televisor o tirado en el suelo, estás boicoteando tu propia señal. Las ondas WiFi necesitan espacio libre y altura para propagarse; cualquier obstáculo físico reduce su velocidad.

Cómo recuperar la velocidad

Si bien no puedes controlar el tráfico de tu proveedor, sí puedes optimizar tu red. El primer paso es reiniciar el router para limpiar su memoria caché y forzarlo a buscar un canal de transmisión menos saturado.

Si tu dispositivo lo permite, entra en la configuración y cambia manualmente el canal a uno menos concurrido (habitualmente el 1, 6 o 11 en la banda de 2.4 GHz) para evitar el solapamiento con las redes vecinas.

La solución más efectiva pasa por utilizar la banda de 5 GHz. Aunque tiene menos alcance que la tradicional de 2.4 GHz, la banda de 5 GHz ofrece una velocidad muy superior y está mucho menos congestionada, ya que su señal atraviesa peor las paredes y apenas recibe interferencias de los pisos colindantes.

Para viviendas grandes donde la señal se pierde, la única alternativa eficaz es abandonar los repetidores baratos e instalar una red WiFi Mesh o de malla, que gestiona el tráfico de forma inteligente.

Es importante mencionar que tu conexión es un recurso compartido y fluctuante te ayudará a dejar de pelear con la operadora y empezar a gestionar mejor tu red WiFi en casa.

 

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