Las últimas semanas no han sido nada buenas para la relación entre Elon Musk y diferentes gobiernos europeos.
Mientras que el magnate estadounidense dueño de Tesla y X –antes Twitter– se ha enzarzado con Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, sus oficinas en territorio francés han sido registradas.
Todo como parte de una investigación conjunta llevada a cabo por la unidad de ciberdelincuencia de la Fiscalía de París, la división especializada de la Dirección General de la Gendarmería Nacional y Europol.
Desde enero de 2025, todos estos organismos investigan 2 denuncias del pasado año en relación a Grok, la inteligencia artificial de X, por «difusión de contenidos negacionistas y deepfakes de carácter sexual».
Una acción judicial que cita a Musk a declarar el próximo 20 de abril bajo la forma de interrogatorio libre, un paso previo a la imputación y que se suma a otros frentes abiertos con la Comisión Europea y el gobierno británico.
Y, por supuesto, con una ofensiva legislativa por parte del gobierno de España que afectará indudablemente a los cambios que X ha realizado en su algoritmo en los últimos años, con graves acusaciones a sus espaldas.
Los frentes abiertos en Europa para Elon Musk
Desde la compra de X por parte de Elon Musk, el multimillonario realizó varios cambios en toda la estructura de la que había sido, por lo general, una red social en la que incluso periodistas e investigadores habían publicado exclusivas.
Musk, ya antes de la adquisición, había dejado claro que apostaría por la libertad de expresión en la plataforma, algo que se había recortado con lo que él consideraba woke.
Así, procedió a recortar la moderación humana, a cambio de las notas de la comunidad, introdujo paulatinamente un servicio de monetización en la plataforma y lanzó Grok, una IA que acumula acusaciones realmente graves y con consecuencias penales.
En Francia, la investigación comenzó en enero de 2025 a raíz de denuncias contra X por injerencia en la política del país, además de la negación de eventos tan terribles como el Holocausto o los deepfakes sexuales –también de menores de edad–.
Según compartió el propio Musk en su perfil de X, todo esto forma parte de un «ataque político».
Quizá en una anticipación de todos estos frentes europeos, X compartió de forma pública el código del algoritmo de X en GitHub, aunque no con total transparencia, ya que hay elementos que no han pasado desapercibidos.
El algoritmo de X, en el punto de mira
Aunque pueda resultar óptimo para la opinión pública asegurar que se ha compartido el código completo de X, lo cierto es que tan solo es el núcleo de parte de este.
Sea como sea, ya solo en este disponible, muchos analistas y desarrolladores han apreciado varias cuestiones importantes, como variables en las primeras versiones que aparecían como author_is_elon, author_is_republican, etc.
X aseguró que esto se realizaba con fines estadísticos, aunque desde la introducción de estas variables la cuenta de Musk comenzó a aparecer en el feed de todos los usuarios de la plataforma.
A diferencia de lo que aseguró Musk en un principio, que X sería una plaza pública de la información, el mismo código restringe los enlaces externos para darles menor visibilidad, por ejemplo, a medios de comunicación.
Además de todo esto, la IA adquiere un papel importantísimo, ya que el código no está basado en reglas, sino en el análisis del contenido semántico que realice esta o, lo que es lo mismo, genera cámaras de eco para fomentar la interacción.
De momento, Elon Musk tendrá que ofrecer respuestas a todas las acusaciones de Europa y, con el último anuncio de Pedro Sánchez, podría ser el responsable último de los discursos de odio o la desinformación en X.


Deja una respuesta