El hidrógeno lleva años siendo una promesa de futuro. Una gran solución a la situación con respecto a los combustibles fósiles. Sin embargo, el sueño parecía lejos de cumplirse, hasta ahora.
La complejidad de todo esto se cuenta sola: estamos hablando de la molécula más pequeña que existe y que se escapa por cualquier rendija.
La gran novedad ahora es que Kawasaki Heavy Industries no solo ha creado un motor que utiliza este combustible, sino que ya le ha puesto precio, garantía y calendario de mantenimiento.
Tras once meses de pruebas en su planta de Kobe, los ingenieros japoneses han tenido que instalar detectores de fugas muy sensibles y sistemas de purga con nitrógeno para evitar sustos durante el encendido o el apagado.
Como resultado, desde finales de septiembre de 2025, cualquier planta eléctrica del mundo puede encargar la serie KG, un motor que genera electricidad mezclando un 30% de hidrógeno con gas natural.
La parte más positiva de todo, aparte claramente del avance, es que no obliga a ninguna empresa a tirar las instalaciones actuales. Este motor está diseñado bajo una filosofía de compatibilidad directa, lo que significa que puede aprovechar las tuberías y tanques de gas que ya existen sin tener que hacer obras extra.
Los grandes hándicaps de los coches de hidrógeno
Para aquellos que aún anden algo perdidos, los coches de hidrógeno tiene un motor y una mecánica similar a los eléctricos. La diferencia es que, en vez de una batería, usan una pila de combustible de hidrógeno líquido.
Recoge oxígeno del aire y lo mezcla con el hidrógeno, generando electricidad para el motor, mientras expulsa H₂O (agua) por el tubo de escape. Por lo tanto, no contamina y encima ayuda a limpiar el aire.
El gran problema es que, desde hace años, no se ha estado valorando el alto coste de producción, transporte y conversión, que tanta energía consume, así como la gran inversión que será necesaria para su implementación. Actualmente, el hidrógeno puro se almacena en forma de gas o de líquido criogénico, lo que consume altas cantidades de energía y que, desde luego, poco cumple con el objetivo.
El proceso de almacenaje y transporte es difícil, peligroso (volátil e inflamable) y caro, ya sea por los costes de la refrigeración criogénica en un sistema de hidrógeno líquido, o por la compresión a unas 700 veces la presión normal del aire a nivel del mar, lo que genera un alto consumo de energía.
Eso sí, es cierto que ya se están buscando formas de almacenamiento más baratas, como el almacenamiento en polvo. Este se puede trasladar y almacenar de forma extremadamente fácil y segura. Además, es más barato y más fácil de manejar que el gas o el líquido, y el equipo necesario para liberar el gas para su uso en el otro extremo parece que será bastante simple.
Con todo esto sobre la mesa, se prevé que el hidrógeno represente entre el 16 % y el 25 % de la demanda final de energía en Europa en 2050 y parece que Japón lleva bastante ventaja.
Es por eso que ya han invertido unos 13.000 millones de dólares a través de su Fondo de Innovación Verde. Japón sabe que, por su geografía, no puede producir toda la energía renovable que necesita, así que su estrategia es convertirse en el líder mundial del transporte e importación de hidrógeno.
Para ellos, no se trata solo de vender el motor, sino de asegurar que habrá algo que quemar en él. Por eso, en noviembre de 2025, Kawasaki rompió filas para empezar a construir en Ogishima la primera gran terminal de importación de hidrógeno líquido de Japón.
Contará con el tanque de almacenamiento más grande del mundo, capaz de guardar 50.000 metros cúbicos de combustible.
A pesar de todas estas buenas noticias, y parte de los problemas antes comentados, hay otros tantos por delante que resolver: los motores ya están aquí, pero el hidrógeno barato y en abundancia todavía no.
Los primeros que compren el motor de la serie KG podrán comprar hidrógeno local, que hoy por hoy es muy caro, o pueden usar el motor solo con gas natural a la espera de que los precios bajen o que las terminales gigantes como la de Ogishima empiecen a generar lo esperado.


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