Ucrania ha estrenado Mission Control, una herramienta digital para organizar todos sus vuelos de drones desde un solo lugar.
El objetivo es dejar de trabajar de forma aislada y empezar a usar los datos para saber qué está pasando realmente en cada kilómetro del frente.
Este sistema forma parte de DELTA, una red que conecta la información que llega por aire, tierra y mar para que los mandos militares tomen decisiones más rápidas.
Es importante mencionar que con este cambio, los pilotos ya no escriben a mano los informes después de cada misión, sino que anotan en el sistema, qué dron han usado, por dónde han volado y qué han atacado.
Al final, esto permite que el ejército o grupo de soldados vea al momento y en tiempo real si una operación ha tenido éxito o si hay problemas que corregir.
Aprender del error para atacar mejor
Tener toda la información en una misma plataforma permite al Ministerio de Defensa ver el panorama completo. Ya no son grupos de soldados lanzando drones por su cuenta, sino una red donde cada vuelo enseña algo nuevo.
De acuerdo con Reuters, el ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, tiene claro que estos datos son un tesoro para mejorar los programas informáticos de combate.
Gracias a Mission Control, los jefes militares saben qué equipos funcionan mejor y qué tácticas dan mejores resultados.
La idea es aprender rápido lo que funciona para repetirlo en otros lugares y no quedarse atrás frente a un enemigo que tiene más hombres y, sobre todo, más munición en el campo en batalla.
Aprender de los fallos y premios por resultados
Una de las funciones más útiles del sistema es que ahora también se anotan los fallos. Antes era fácil saber cuándo se destruía un objetivo, pero no se sabía muy bien por qué otros drones se perdían o no daban en el blanco.
Al registrar estos errores, el ejército puede calcular cuánto le cuesta cada ataque y qué drones no merecen la pena. Además, el sistema funciona con una especie de ranking por puntos.
Las unidades que demuestran mejores resultados con sus datos reciben una recompensa directa: son las primeras en obtener los drones más nuevos y la tecnología más avanzada.
Es una forma de motivar a los equipos para que sean más profesionales y cuidadosos con sus misiones. Como toda la información de los drones está en un mismo sitio, la seguridad es la máxima prioridad.
Por ello, Ucrania utiliza niveles de protección muy altos, siguiendo normas internacionales para evitar hackeos. Además, el acceso está limitado, por lo que un jefe de grupo solo puede ver lo que hacen sus propios soldados, si alguien captura un dispositivo, no puede ver los datos de todo el ejército.
Sobre la ayuda de otros países, el país comparte los análisis de lo que va aprendiendo, pero se guarda para sí misma los detalles más delicados, como quién vuela cada dron o desde dónde lo hace.
Este sistema de control de datos ha funcionado tan bien con los drones que el próximo paso es usarlo también con los cañones de artillería.
Para los responsables de la defensa, ser más rápidos y usar mejor la tecnología es la única forma de compensar que tienen menos soldados que el enemigo.


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