Es muy habitual encontrar señales en las gasolineras de España con una prohibición expresa de utilizar el móvil, aunque la normativa actual parece responder más a un mito que a un peligro real.
En el Reglamento General de Circulación, en su artículo 115, se especifica que durante el repostaje de combustible, tendrían que estar apagados «los dispositivos emisores de radiación electromagnética, como los teléfonos móviles».
Y todo parece tener una explicación, aunque quizá demasiado magnificada en al legislación actual, ya que jamás se ha puesto una multa a ningún ciudadano por usar un móvil en una gasolinera –y mucho menos ha explotado–.
La propia Repsol, una de las principales compañías en España en lo que respecta a gasolineras, lo explica así en su página web: «Pese a que existe una norma evidente en este sentido, la DGT no tiene ninguna campaña activa para multar en las estaciones de servicio a quienes utilizan su dispositivo».
Y agrega: «Esto significa que, aunque podría ser punible con multas de entre 100 y 200 euros, según la DGT aún no se ha sancionado a nadie por este motivo».
En este sentido, Moeve –anteriormente Cepsa– también asegura en su sitio web que este hecho «es un mito que ha circulado durante años», aunque sí tiene una base detrás, al menos sobre el papel.
Ni explosiones ni multas, a pesar de la legislación
En primer lugar, hay que resaltar que esa misma normativa puede conllevar multas asociadas, aunque las principales marcas avisan de que es muy poco común que esto pase.
Sea como sea, durante el repostaje, aunque exista la obligatoriedad de apagar los dispositivos móviles, lo cierto es que nadie te llamará la atención, a no ser que lo estés usando justo al lado de la zona de repostaje.
A día de hoy, prácticamente puedes usar el móvil en todas las zonas de la gasolinera, a excepción de este lugar, y tiene una explicación asociada a un potencial peligro, aunque tan poco improbable como que un meteorito caiga justo sobre tu cabeza.
Todo se debe a la bajísima probabilidad de que exista un proceso de combustión, algo que podría ocurrir con los vapores de la gasolina en conjunción con un móvil, aunque los niveles de radiación de este no sea suficiente para que ocurra una explosión.
Según Moeve, el verdadero riesgo de usar el móvil en una gasolinera «no radica en la posibilidad de una explosión, sino en la distracción» y «no hay evidencia científica que respalde la idea de que los móviles puedan provocar incendios en estaciones de servicio».
Ahora bien, según alertan, la electricidad estática sí puede ser un peligro, ya que esta se puede producir por el simple hecho de salir y volver a entrar al vehículo; sea como sea esto es más peligroso que el hecho de tener un móvil encendido en una gasolinera.
En cualquier caso, todas las compañías recuerdan que lo mejor es dejar el móvil guardado y apagado hasta el momento de pagar con él, ya que esto disminuye la probabilidad de que pase algo.
Aunque definitivamente, es muy improbable que un ciudadano reciba una multa por tener el móvil encendido en una gasolinera, además de que la probabilidad de causar una deflagración no está bien documentada. Incluso con lo dispuesto en la normativa de circulación.


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