Meta reconoce fallos en la privacidad en el uso de sus gafas inteligentes: «Puedes ver a alguien ir al baño, o desvistiéndose»

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¿Son las gafas inteligentes un riesgo para la privacidad de la gente? Esa es la pregunta que mucha gente se hace desde que estos dispositivos comenzaron a popularizarse. Por si fuese poco, se han presentado casos que, ciertos o no, se han vuelto virales en redes sociales. Ahora, por si todo esto fuese poco, desde la propia Meta ha reconocido fallos en este sentido.

Según contratistas de la popular empresa tecnológica, ellos mismos han sido testigos de situaciones íntimas, desde gente yendo al cuarto de baño a personas desvistiéndose. La noticia no ha tardado en dar la vuelta al mundo, pero tampoco faltan quienes aseguran estar poco sorprendidos al respecto. Tampoco la reputación de Meta ha sido siempre la mejor en lo que se refiere a discreción.

Las polémicas gafas inteligentes de Meta

Con polémicas o sin ellas, lo cierto es que las gafas inteligentes Ray-Ban AI de Meta pueden presumir de ser un considerable éxito comercial. Solo en el año 2025, lograron vender un total de siete millones de unidades. Un dato que pone de manifiesto no solo u aceptación entre la gente, sino que su auge va en aumento, batiendo récords de ventas con cada nuevo año.

La realidad es que estas gafas integran cámaras, micrófonos y funciones basadas en la inteligencia artificial que permiten a la gente tomar fotografías, grabar vídeos y ese tipo de cosas. La gran pregunta es, ¿qué sucede con esa información una vez pasa a formar parte de la memoria? Según Futurism, su destino podría estar en el entrenamiento de nuevos modelos de IA.

El principal problema, como ponen de manifiesto los expertos, es que este no es un proceso automático. Empresas como Meta emplean a contratistas humanos para revistar y tomar nota de los metrajes. Dicho de otra manera: lo que la gente graba en sus gafas inteligentes de Meta podría estar siendo visto por otras personas, vete tú a saber en qué lugar del mundo.

Eso es lo que, al menos, aseguraron contratistas de Meta con sede en Nairobi, Kenia, a un periódico sueco. En una reciente investigación, estos revelaron que ellos mismos han revisado satos íntimos y sumamente privados. Vídeos en los que, según sus propias palabras, «se ve a la gente yendo al baño o desvistiéndose».

La privacidad de la gente podría estar en peligro

Los contratistas de Meta hablan de escenas concretas. Por ejemplo un episodios en que alguien dejaba el dispositivo en su mesilla de noche. Poco después su mujer entraba en el dormitorio y se quitaba la ropa. También hablan de usuario consumiendo contenidos para adultos o incluso practicando sexo con sus parejas.

La principal cuestión del asunto es que probablemente la mayoría de personas que compren unas gafas inteligentes de Meta no sean conscientes de que sus escenas de intimidad van a ser revisadas. No es que les dé igual (que también podría suceder en los tiempos que corren), sino que lo desconocen. «Si lo supieran no estarían grabando», señalan los contratistas.

 

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