Una investigación iniciada con la incautación de dos teléfonos móviles en una pequeña localidad de Suecia permitió a las autoridades descubrir una amplia red criminal internacional dedicada al tráfico de drogas y al blanqueo de dinero.
La operación, coordinada por Europol y bautizada como Operation Candy, se prolongó durante más de dos años y terminó con detenciones y confiscaciones de bienes en varios países.
El caso comenzó en noviembre de 2023, cuando las autoridades suecas confiscaron dos móviles a un presunto traficante local.
Lo que inicialmente parecía un caso menor terminó revelando algo mucho más grande. En los teléfonos se encontraron comunicaciones cifradas, contactos internacionales y detalles logísticos que apuntaban a la existencia de una organización criminal de gran alcance.
A partir de esas pistas, los investigadores fueron reconstruyendo el funcionamiento de una red dedicada principalmente al tráfico de drogas sintéticas y al blanqueo de beneficios ilícitos. El grupo utilizaba empresas registradas en distintos países para ocultar envíos de droga, disfrazar la propiedad de sus negocios y canalizar el dinero obtenido de forma ilegal.
La investigación permitió detectar actividades relacionadas con esta red en varios puntos del mundo, incluidos Alemania, España, Suecia, Tailandia y Australia.
Desde Europol explican que el caso refleja cómo funciona actualmente el crimen organizado. Según el organismo, todo comenzó con algo aparentemente insignificante: dos teléfonos móviles confiscados en una pequeña ciudad sueca. Sin embargo, el contenido de esos dispositivos reveló una organización que movía grandes cantidades de droga entre continentes y ocultaba sus beneficios mediante empresas y sistemas de comunicación cifrados.
La operación internacional contó con la participación de fuerzas de seguridad de Suecia, España y Australia. Como resultado de las acciones coordinadas se produjeron 13 detenciones en España, Suecia y Tailandia, además de la incautación de bienes valorados en unos 4 millones de euros.
Las autoridades consideran que este caso es solo un primer paso en la lucha contra redes criminales cada vez más globalizadas.


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