Investigadores detectan problemas mentales por usar la IA en el trabajo: «Es como si tuviera una docena de ventanas abiertas en mi cabeza»

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Guste o no, la inteligencia artificial ha llegado a muchas oficinas. Hay mucha gente que ya la emplea en sus tareas cotidianas como si fuese lo más natural del mundo. Sobre todo para labores repetitivas y rutinarias. Sin embargo, esto podría traer una consecuencia indeseada y que no todo el mundo conoce: problemas mentales. Así al menos lo defiende un nuevo estudio.

Los investigadores que lo han llevado a cabo sostienen que aunque utilizar la IA cada día para lo que sea (enviar correos, organizarse, generar informes, etcétera) puede parecer una gran ayuda, a corto o largo plazo el remedio puede ser peor que la enfermedad. Hablan de fatiga, de acumulación de errores y de una constante sensación de saturación en el trabajo.

La inteligencia artificial, ¿aliada o enemiga en la oficina?

Según los autores del estudio, el problema aparece cuando los empleados pasan gran parte de su jornada interactuando, supervisando o corrigiendo múltiples sistemas de IA al mismo tiempo. A priori, lo lógico sería pensar que esta rutina reduciría los esfuerzos y por lo tanto facilitaría la vida de los trabajadores. Sin embargo, los expertos argumentan las razones por las que no creen que sea así.

Para ello, hablan de cifras. Su análisis se basa en una encuesta realizada a 1.488 empleados a tiempo completo en Estados Unidos. Todos ellos utilizan herramientas de inteligencia artificial en su trabajo diario. Los participantes procedían de distintos sectores y ocupaciones, desde márketing y consultoría hasta ingeniería o gestión empresarial.

¿Y qué descubrieron? Pues que con el paso del tiempo, muchos de estos profesionales empezaban a desarrollar unas mismas patologías: dificultad para concentrarse, sensación de bloqueo mental, un agotamiento excesivo después de irse a casa cada día o incluso dolores de cabeza. Pero quizá lo peor de todo es que descubrieron que cometían más errores que nunca.

El hecho es que aproximadamente uno de cada siete trabajadores afirmó experimentar estos síntomas de forma clara cuando utilizaba múltiples sistemas de inteligencia artificial durante su jornada laboral. Puede parecer una proporción no muy alta, pero teniendo en cuenta que ya millones de personas emplean herramientas como ChatGPT diariamente… resulta preocupante.

La IA puede llegar a cansar más que el propio trabajo

Tal y como reflejan algunos medios, los propios empleados reflejan la forma en la que han llegado a sentirse. «Es como si tuviera una docena de ventanas abiertas en mi cabeza», dicen, empleando una oportuna analogía tecnológica. De esta forma, el estudio no pone de manifiesto que la IA puede perjudicar la salud mental de cualquiera, sino también la productividad en el trabajo.

Además, no es la primera vez que científicos o investigadores llegan a conclusiones similares. Si la IA está casi en pañales, como suele decirse, y ya tiene tantos detractores, ¿qué podría pasar a medida que cobrara más fuerza? Los temores de los expertos han pasado de escenarios apocalípticos a amenazas más concretas y, por lo tanto, factibles.

 

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