Quizá no lo sepas, pero si usas un PC con Windows 11 con las opciones por defecto, no funciona al máximo rendimiento. Esto es un problema si empleas aplicaciones exigentes, juegas a videojuegos, o utilizas mucho la multitarea. Activando una única opción en un menú escondido de Windows, mejorarás el rendimiento hasta doblarlo, en ciertas situaciones.
Durante décadas, Windows se diseñó para los ordenadores de escritorio, también llamados de sobremesa. Las clásicas torres potentes, sin problemas de consumo energético, porque van enchufadas a la corriente.
Pero, en los últimos años, desde que Microsoft comenzó a vender sus portátiles ultrafinos y tablets Surface, Windows se diseña para portátiles. El cambio se inició con Windows 8, y se ha completado con Windows 11.
Windows 11: eficiencia, antes que rendimiento
Si te fijas, muchos aspectos de Windows 11 están diseñados para pantallas táctiles que se manejan con los dedos, o para pantallas pequeñas, no para monitores. Desde la barra de tareas fija, a los iconos de Copiar, Cortar, o Pegar, en los menús con órdenes de texto.
Este enfoque se aplica también al rendimiento del PC. Por defecto, Windows 11 está configurado para usarse en un portátil, es decir, apuesta por la eficiencia, en lugar del rendimiento.
Ofrece una potencia media para consumir menos batería. Pero esto penaliza a quienes usan aplicaciones muy exigentes, o juegos. Y también a quienes tienen un PC de escritorio, o un portátil enchufado en una mesa. En estos casos, reducir el consumo es secundario, porque el ordenador no usa la batería.
Con un simple cambio en un menú extrañamente escondido de Windows 10 y 11, vamos a dar prioridad al rendimiento, en vez de la eficiencia. Notarás que tu PC pega un acelerón en las aplicaciones exigentes y los juegos.
Windows 11 ofrece diversas configuraciones energéticas. Lo llama Modo de Energía. Esto afecta a la velocidad de reloj del procesador y la GPU o tarjeta gráfica. En los modos eficientes, tienen “el freno de mano” echado, es decir, no funcionan a la máxima velocidad, para reducir el consumo y el calor, pero también el rendimiento.
Si cambias a uno de los modos Rendimiento, quitarás ese “freno de mano”. La CPU y la GPU funcionarán a la máxima velocidad posible, y el rendimiento mejorará, especialmente en aplicaciones potentes y juegos.
Lo que tienes que hacer es entrar en la Configuración de Windows, tanto en Windows 10 como en Windows 11, y después en Sistema. Aquí busca una opción llamada Energía y batería, o Inicio / Apagado. Cambia según el tipo de PC que tengas:
Como puedes ver en la captura anterior, tienes que buscar un menú llamado Modo de Energía. Según el tipo de PC que tengas, verás diferentes modos. Por defecto, suele estar activado el Modo Mejor Eficiencia energética, o Equilibrado. Cámbialo a Rendimiento o Máximo rendimiento. Reinicia, y pon algún juego o aplicación exigente. Notarás que van más fluidos, porque has desbloqueado toda la potencia de tu PC.
Ten en cuenta, eso sí, que este modo consume un poco más de energía, y calienta más tu PC, así que debe estar bien refrigerado.
Sorprende que una opción tan importante como es el Modo Rendimiento de Windows 11, esté tan escondida en la profundidad del sistema. Actívalo si necesitas que tu PC dé lo mejor de sí mismo.


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