OpenAI estaría pensando en acabar con Sora. Es decir, la herramienta de los creadores del popular ChatGPT para hacer vídeos con inteligencia artificial. Eso es, al menos, lo que señalan medios internacionales. Desde luego, se trataría de un cambio de estrategia en toda regla por parte de la empresa, similar al que recientemente ha llevado a cabo también la propia Microsoft.
Muchos expertos hablan incluso de “proyecto fallido”. Palabras mayores para una IA que, hace apenas unos meses, parecía llamada a revolucionarlo todo: desde el cine y la publicidad hasta el propio Internet. El problema, además, no parece tanta la mala aceptación de la gente (que también), sino la gran cantidad de «contenido basura» que circula por todas partes.
OpenAI sentencia a Sora
Según la mayoría de expertos, OpenAI es muy consciente de lo que ya se conoce como «AI slop». Es decir, vídeos creados mediante inteligencia artificial que tienen muy poca calidad. Sora es, sin ninguna duda, una de las principales responsables de esta tendencia. Pero ese tampoco es el único problema que los creadores de ChatGPT tendrían con esta IA.
Sin ir más lejos, muchos usuarios emplean Sora de una manera con la que quizá OpenAI no contaba (o sí, pero tal vez no tanto). Se trata de los deepfakes, que muchas veces ponen a personas reales en cualquier tipo de situación incómoda. Eso por no hablar de aquellos personajes que tienen derechos (o algo parecido) y que la IA se salta a la torera con frecuencia.
Al final, parece que todo combinado ha podido convertirse en un dolor de cabeza para la compañía liderada por el mediático Sam Altman. La tecnología está cumpliendo en parte con lo prometido (es potente, eso nadie lo duda), pero su uso está siendo, por expresarlo de alguna manera, bastante problemático. Y más allá de lo impresionante que resulta la primera vez, ¿luego qué?
Por si fuera poco, ese no sería el único problema. A diferencia de lo que sucede con los textos convencionales de ChatGPT, no hay que olvidar tampoco el factor técnico. O lo que es lo mismo, que Sora consume un montón de potencia informática con la creación de vídeos. Y eso, claro, hay que pagarlo. Como negocio, no parece demasiado viable para OpenAI a largo plazo.
El cambio de estrategia de los creadores de ChatGPT
Si lo que argumentan medios como Futurism es cierto, Sora está definitivamente sentenciada. Además, OpenAI habría decidido también centrarse en otras necesidades más apremiantes. Por ejemplo, mejorar ChatGPT, su privacidad y ver qué pasa finalmente con su anunciado (pero no materializado) modo adulto. Este último también parece estar generando más de una jaqueca.
Hay que tener en cuenta que tampoco ChatGPT lo tiene todo a su favor. Es verdad que sigue siendo la herramienta de IA más popular (o de las más populares), pero últimamente su reputación se ha visto un tanto desgastada. Así que OpenAI no debería confiarse, porque torres más altas han caído.


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