Ni ChatGPT ni nadie: los científicos lanzan una alerta seria sobre la IA (y no es lo que esperabas)

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Ante el auge de las herramientas de IA que se viven en este momento, muchas personas alertan de los riesgos de esta tecnología, pero la mayoría se centran en su impacto económico o si es una burbuja, la posible destrucción de puestos de trabajo, su impacto medioambiental e incluso quienes temen que se rebele contra los seres humanos.

Más allá de estas muchas veces catastrofistas predicciones, pocos se paran a pensar en otras consecuencias más discretas. ¿Habías pensado en el efecto psicológico que puede tener para las personas y las relaciones humanas el uso creciente de herramientas de inteligencia artificial? Es algo que se está empezando a analizar, pero de lo que sabemos poco.

Ahora, una investigación académica publicada en la prestigiosa revista Science realizada por expertos de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, ha determinado que la personalidad de los chatbots de IA puede ser más peligrosa para sus usuarios de lo que se creía.

La adulación de la IA entraña riesgos

En el estudio se han analizado 11 herramientas de inteligencia artificial entre las más populares de actualidad: ChatGPT en su variante con GPT5 y con GPT 4o, Gemini, Claude, Qwen, 2 variantes de Mistral y otras 3 de Llama, la IA de código abierto de Meta.

Los autores se han propuesto investigar los efectos de la personalidad de la mayor parte de las herramientas, que están programadas para ser aduladoras con las personas. Es decir, tienden a ser halagadoras, complacientes y afirmativas con las cuestiones que se plantean para aumentar su participación.

El problema es que estas mismas herramientas no solo se usan para trabajar y para tareas prácticas, sino que a menudo las personas las utilizan para darles consejo en conflictos con otros seres humanos en los que hay más de una versión de los hechos.

El análisis obtuvo unos resultados claros, ya que las respuestas de los modelos fueron de media casi un 50% más aduladoras en comparación con la media de seres humanos a estas mismas cuestiones.

Este comportamiento se mantiene incluso en los casos en que los usuarios plantean prompts sobre comportamientos que pueden ser poco ético, ilegales o incluso dañar a otras personas.

Estudios psicológicos anteriores ya han demostrado que la adulación plantea riesgos en las personas que ya son vulnerables a la manipulación o al engaño, la diferencia de este realizado por Stanford es que sus resultados muestran los efectos de la adulación en la población general.

El riesgo incluso en personas sanas es alto, porque las conclusiones del estudio muestran que los usuarios prefieren estas respuestas que validan sus comportamientos y confían en ellas, lo que a su vez hace que las empresas que desarrollan las IAs las prioricen.

Esta situación conlleva un peaje emocional preocupante. Hace que las personas tengan menos propensión a asumir las responsabilidades por sus actos y les hace convencerse de que llevan razón, evitando ponerse en el lugar de otras personas y cuestionarse a sí mismos.

 

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