El auge de la IA está suponiendo un antes y un después a empresas como Nvidia que se está haciendo de oro gracias a esta tecnología, y para su funcionamiento son necesarios enormes centros de datos, muy cuestionados por el gran gasto de energía y agua que suponen.
Pero estas instalaciones también generan calor, mucho calor que producen los miles de componentes, procesadores y servidores de cada uno de ellos se calientan y tienen que refrigerarse para que sigan funcionando correctamente (de ahí la necesidad de tanta agua).
Ahora, una investigación académica realizada de forma conjunta por científicos de varias universidades e institutos de tecnología de todo el mundo (Cambridge, Nanyang, Génova, Grenoble, Singapur y Hong Kong) se ha parado a analizar si la presencia de centros de datos afecta de alguna forma el clima del entorno.
Y la conclusión es que sí, ya que la temperatura en un radio de 10 kilómetros de uno de estos data centers aumenta de media 2 grados centígrados, algo que puede parecer anecdótico, pero que afecta a 340 millones de personas en todo el mundo, incluida España.
«Nuestros resultados muestran que el efecto de isla de calor de los datos podría tener una influencia notable en las comunidades y el bienestar regional en el futuro, por lo que debería formar parte del debate sobre la IA ambientalmente sostenible a nivel mundial», alertan los autores del estudio.
Qué es el efecto isla de calor de datos
Tras analizar la temperatura de los últimos 20 años en las zonas próximas a los centros de datos, los investigadores han descubierto un fenómeno climático que han bautizado como isla de calor de datos.
Aunque con sus propias particularidades, esto es similar a lo que ya se produce en entornos urbanos, más cálidos que las áreas rurales y con condiciones climáticas distintas.
Cuando se abren las grandes instalaciones que actualmente dan soporte a la inteligencia artificial (pero también al cloud, propiedad de las empresas conocidas como hiperescaladores), se produce un microclima en su entorno en el que la temperatura de la superficie de media se incrementa 2 ºC con respecto a antes de su funcionamiento.
Sin embargo, en ciertas condiciones, la investigación ha descubierto que el aumento de la temperatura de la superficie puede ser incluso superior y llegar hasta los 9,1 grados centígrados en los casos más extremos analizados.
Esta fenómenos afecta a localizaciones situadas a una distancia de hasta 10 kilómetros, ya que se va reduciendo, pero el radio es significativo, ya que la intensidad se reduce solo un 30% a 7 kilómetros de distancia del centro de datos.
Aragón se calienta 2 grados por los centros de datos
En la actualidad, una parte importante de los centros de datos de España se encuentra en Aragón, donde tienen plantas o están a punto de construirlas AWS (Amazon), Microsoft, Blackstone, Vantage Data Centers, Azora y el grupo aragones Samca.
Esta posición ha permitido a la región convertirse en un hub que ha atraído millones de euros en inversiones y en puestos de trabajo –y también críticas–, pero al mismo tiempo también ha sido responsable de un aumento de temperatura anómalo de 2 grados centígrados.
Esto «contrasta con las tendencias de las provincias vecinas de España, así como con el aumento de la temperatura global observado en Europa», alerta el autor principal, Andrea Marinoni, de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.


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