Los chatbots de inteligencia artificial, como ChatGPT, cada vez quieren parecer más «humanos». ¿Cómo? Pues dando la sensación de que sus respuestas resultan naturales, empáticas y comprensivas. Casi como si uno estuviese hablando con un amigo. No obstante, quizá esto no sea tan buena idea como la gente de OpenAI y otras desarrolladoras piensan.
Eso al menos es lo que aseguran un grupo de psicólogos. Según un nuevo estudio llevado a cabo por ellos, cuando la IA da demasiado la razón a los usuarios, estos sienten un rechazo inmediato hacia ella. Puede parecer contradictorio y quizá lo sea, pero desde un punto de vista psicológico tiene todo el sentido del mundo, según explican los expertos.
ChatGPT: la delgada línea entre el amor y el odio
No es ningún secreto que las IA como ChaGPT quieren ser lo más convincentes posibles. De hecho, de un tiempo a esta parte, mucha gente ha señalado un sensible cambio de actitud en estas herramientas. Las respuestas -correctas o a veces no tanto- buscan sobre todo la empatía. «Sí, tienes razón», y contestaciones de ese tipo están cada vez más a la orden del día.
Pero esto no es bueno, según un estudio llevado a cabo por un equipo de investigación de la Universidad McGill, la Universidad del Sur de Florida y la Universidad Bautista de Hong Kong. Estos han llevado tres estudios en los que la IA cometía algunas de sus habituales alucinaciones (es decir, errores). Tras equivocarse, pedía perdón: «Entiendo perfectamente tu frustración».
¿Y qué pasó entonces? Pues que los psicólogos detectaron que, al contrario de lo que podría pensarse, la gente reaccionó negativamente. Es lo que ellos mismos llaman «reactancia psicológica». Se trata de un comportamiento natural cuando una persona siente que pierde el control sobre algo, o bien percibe una amenaza. ¿Y por qué sucede esto precisamente con la IA?
Pues por lo mismo que mucha gente tuerce el gesto ante los robots: resulta artificial para muchos. La explicación es la siguiente: a medida que algo no humano se acerca al comportamiento humano, nuestra percepción mejora… hasta cierto punto. Cuando la imitación es casi perfecta, pero no del todo, aparece una sensación de incomodidad. Nadie olvida que está hablando con una máquina.
Demasiada adulación puede ser un problema
En realidad, esta cuestión no es del todo nueva. Algunos usuarios perciben que los chatbots tienden a dar la razón, evitar el conflicto o responder con un tono excesivamente positivo. Algo que ya en el pasado ha generado no pocas polémicas. Si la IA siempre valida al usuario, ¿hasta qué punto uno puede fiarse de lo que dice? Más bien parece que no está siendo honesta.
En resumen, las empresas como OpenAI, Google y compañía tienen un desafío por delante. Están gastando ingentes cantidades de dinero en que sus herramientas de IA sean comprensivas y cercanas. ¿Pero y si ese no fuese el camino? El criterio de los psicólogos parece claro: no se trata de parecer más humano, sino de ser creíble. Puede parecer lo mismo, pero no lo es.


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