Microsoft estaría reconsiderando uno de sus compromisos medioambientales más ambiciosos. Según un informe reciente, la compañía evalúa la posibilidad de retrasar o incluso abandonar su objetivo de 2030, que buscaba igualar el 100% de su consumo eléctrico con energía renovable en cada hora del día.
Este posible cambio llega en un momento clave para la industria tecnológica, marcado por el crecimiento acelerado de los centros de datos impulsados por la inteligencia artificial. La expansión de servicios en la nube y herramientas basadas en IA está disparando la demanda energética a niveles que podrían hacer inviables algunos planes de sostenibilidad definidos hace apenas unos años.
El objetivo original de Microsoft consistía en garantizar que toda la electricidad consumida por sus operaciones proviniera de fuentes renovables en tiempo real, una meta mucho más exigente que los modelos tradicionales de compensación anual. Sin embargo, el aumento exponencial en el consumo energético derivado de nuevas infraestructuras tecnológicas está obligando a replantear esa estrategia.
A pesar de estas informaciones, la compañía ha matizado que no ha tomado una decisión definitiva. En declaraciones recientes, un portavoz ha asegurado que Microsoft sigue buscando fórmulas para mantener sus compromisos energéticos, incluyendo acuerdos con proveedores para ampliar su capacidad de energía libre de carbono.
Entre estas iniciativas destaca la colaboración con We Energies para desarrollar proyectos energéticos en Wisconsin, que aportarán aproximadamente 1,2 gigavatios de capacidad adicional basada en energía solar y almacenamiento en baterías. Se espera que estos proyectos comiencen a operar a partir de 2028, contribuyendo a reforzar la red eléctrica con fuentes más sostenibles.
El contexto, sin embargo, refleja un cambio más amplio en el sector tecnológico. Gigantes como Amazon y Alphabet también están aumentando de forma masiva sus inversiones en infraestructuras de inteligencia artificial, con presupuestos que alcanzan cientos de miles de millones de dólares.
Este crecimiento está transformando la forma en que las grandes tecnológicas abordan el suministro energético. La necesidad de garantizar capacidad suficiente y estable entra en tensión con los objetivos climáticos más ambiciosos, abriendo un debate sobre la viabilidad de cumplir ciertos compromisos en el contexto actual.
Por ahora, Microsoft se encuentra en una fase de evaluación interna. La decisión final podría marcar un punto de inflexión en la estrategia climática de la industria tecnológica.


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