La mayoría de las personas limpia el tambor de la lavadora, revisa el filtro o incluso deja la puerta abierta después de cada lavado para evitar humedad.
Sin embargo, existe una zona que suele pasar completamente desapercibida pese a acumular restos de detergente, moho, así como suciedad constantemente. Se trata del cajetín donde se vierte el detergente y el suavizante.
Aunque parece una pieza simple, en realidad forma parte del sistema interno de distribución de agua de la lavadora. Y cuando no se limpia durante meses, termina afectando tanto al olor de la ropa como al funcionamiento del electrodoméstico.
El cajetín acumula más suciedad de la que parece
Cada lavado deja pequeñas cantidades de detergente, suavizante y humedad dentro del compartimento. Con el paso del tiempo, esos restos terminan formando capas de residuos difíciles de ver a simple vista.
El problema empeora especialmente con detergentes líquidos y suavizantes densos, que tienden a quedar adheridos a las paredes interiores del cajetín. A eso se suma la humedad, creando el entorno perfecto para la aparición de bacterias y acumulaciones de cal.
Muchas veces la suciedad no se queda únicamente en la parte visible, sino que también se acumula en la cavidad interior donde se inserta el cajetín, una zona que la mayoría de usuarios nunca revisa.
Cuando el compartimento se llena de residuos, el agua comienza a circular peor y la lavadora pierde eficacia al distribuir detergente y suavizante durante el ciclo de lavado.
Eso puede provocar varios problemas bastante comunes. Por ejemplo, la ropa deja de oler completamente limpia, aparecen olores húmedos dentro de la máquina y algunos conductos internos pueden empezar a obstruirse parcialmente.
En casos más extremos, la acumulación de residuos termina afectando al sistema de entrada de agua o genera pequeños bloqueos que aumentan el desgaste del electrodoméstico con el paso del tiempo.
No se trata de una avería inmediata ni de un fallo grave de un día para otro; el problema es más silencioso. Y es que la suciedad se acumula lentamente hasta que la lavadora empieza a funcionar peor.
La mayoría de las lavadoras permiten desmontarlo fácilmente
Uno de los detalles más desconocidos es que el cajetín suele poder extraerse completamente mediante una pequeña pestaña o botón situado en su interior. Mucha gente nunca lo desmonta porque piensa que forma parte fija de la máquina.
Al retirarlo, normalmente aparece una cantidad de suciedad mucho mayor de la esperada. Restos secos de detergente, manchas oscuras de humedad y residuos pegados en los conductos internos son bastante habituales incluso en lavadoras relativamente nuevas.
La limpieza suele ser sencilla; solo necesitas agua caliente, un cepillo pequeño, así como algo de paciencia. Con esto basta para eliminar gran parte de la acumulación de residuos y proteger tu lavadora.
Cabe señalar que estos hábitos básicos de mantenimiento son los que la mayoría de las personas ha ignorado durante años, y que evitan que el electrodoméstico se estropee.


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