William Ruto, presidente de Kenia: «El centro de datos para la IA que Microsoft quiere construir requiere apagar la mitad del país»

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Todas las compañías de IA (y otras que no lo son) han anunciado la inversión de billones de euros para la construcción de centros de datos para la inteligencia artificial, en todo el mundo. Pero estas iniciativas, que a veces rozan la fantasía, están chocando contra un obstáculo que no habían previsto: la realidad. El mundo real.

Microsoft y su socio, la empresa de Emiratos Árabes Unidos, G42, acordaron en 2024 con el presidente de Kenia la construcción de un centro de datos para la IA en la región de Olkaria, alimentado por energía geotermal. La inversión ascendía a 1.000 millones de dólares.

Hoy, el proyecto está parado. El presidente de Kenia, William Ruto, ha explicado por qué: “El nuevo centro de datos que Microsoft quiere construir requería apagar la mitad del país”. Tiene razón, aunque también hay otras razones secundarias, más terrenales.

Los problemas de Microsoft en Kenia

La idea inicial de Microsoft era, en una primera fase, encargar la construcción de un centro de datos de 100 MW para este mismo año a G42, e ir escalando hasta llegar a 1 GW de consumo más adelante. ¿El problema? Ese consumo es la mitad de toda la electricidad que usa Kenia.

Según comenta Tom’s Hardware, el país africano genera entre 3 y 3,2 GW de electricidad. El pasado mes de enero el consumo alcanzó un pico de 2,4 GW. Quedan libres entre 0,6 y 0,8 GW, por debajo de 1 GW que necesita Microsoft para su centro de datos. Con el peligro de saturar la red eléctrica y provocar apagones.

Incluso solo la primera fase de 100 MW obtenidos con energía geotermal, supone un pico importante de los 950 MW que genera la región de Olkaria. Ni usando toda la energía geotermal cubriría 1 GW, con lo que el centro de datos para la IA no sería enteramente geotermal, como se anunció.

Hay, además, otros problemas. Según desvela Bloomberg, Microsoft ha exigido a Kenia que garantice un pago anual por el uso del centro de datos, y Kenia se ha negado. En un país con una economía poco estable, y la incertidumbre de para qué van a usar la IA, y cuánta potencia de cálculo van a necesitar, garantizar pagos anuales por adelantado, no convence al presidente Ruto.

El proyecto no está cancelado, pero funcionarios kenianos reconocen que habrá que “reestructurarlo”.

La realidad es que los centros de datos para la IA exigen una cantidad brutal de electricidad y agua. Las compañías de IA han optado por construir megacentros de dimensiones colosales, en lugar de centros más pequeños distribuidos por distintas zonas. Seguramente, porque les sale más barato.

Nadie quiere ser vecino de un centro de datos

Pero estos megacentros consumen como países enteros, y requieren millones de litros de agua al día para refrigerlos. Por no hablar de lo que contaminan, si no usan energías renovables.

Además se están encontrando con las protestas de los habitantes que viven cerca de los ya construidos. Hablan de subidas en la factura de la luz, apagones, y caída de la presión del agua. Solo en Estados Unidos, que es el país que más interés tiene en construir esos centros de IA, la mitad de los proyectos anunciados ya han sido cancelados o retrasados.

Las compañías de IA no son capaces de transmitir a los ciudadanos qué beneficios reales les va a aportar que instalen centros de datos en su zona. Seguramente porque no los hay. Pero las desventajas se ven muy claramente. La promesa de que la IA va a beneficiar a la humanidad, por ahora, es solo una promesa.

 

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