100 veces más rápido que tu fibra óptica, pero sin cables: el brutal récord de Japón que da vida al 6G

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Científicos japoneses han batido el récord de velocidad inalámbrica. Algo que podría ser clave para el futuro de la red 6G. Básicamente lo que han logrado ha sido enviar datos a 112 Gbps usando una conexión inalámbrica de muy alta frecuencia (560 GHz). O lo que es lo mismo, algo muchísimo más rápido que las redes móviles actuales.

Para entender lo conseguido por el equipo de la Universidad de Tokushima (una de las más antiguas de Japón) hay que echar un vistazo a la potencia actual. El 5G actual suele moverse entre cientos de Mbps y algunos Gbps. Este experimento alcanzó nada más y nada menos que 112 gigabits por segundo.

¿Qué podría significar esto en un sentido práctico? Pues para hacerse una idea, descargar películas 4K gigantescas en cuestión de segundos. O mover ingentes cantidades de datos para lo que sea de forma prácticamente inmediata.

Casi que podría decirse que marcaría un antes y un después en todo lo que tiene que ver con Internet y las telecomunicaciones en general.

El récord: 112 Gbps sin cables

Según el experimento descrito por investigadores especializados en comunicaciones avanzadas, el sistema alcanzó una velocidad inalámbrica de 112 gigabits por segundo utilizando frecuencias extremadamente altas de 560 GHz. La diferencia entre las redes actuales y este prototipo es comparable al salto entre el Internet doméstico de hace veinte años y las conexiones de fibra modernas.

El avance se basa en el uso de frecuencias conocidas como bandas de terahercios (THz), un territorio que muchos expertos consideran esencial para el desarrollo del 6G. Estas frecuencias permiten transmitir enormes cantidades de datos gracias a su gigantesco ancho de banda disponible. El problema es que trabajar con ellas es extremadamente complejo.

Resultan débiles porque tienen un alcance reducido, además de bloquearse con facilidad si encuentran obstáculos en su camino. Además, tienen otro hándicap: necesitan componentes muy avanzados para funcionar en condiciones, lo que también dispara el precio. De ahí que durante años esta tecnología no haya dado el salto de los laboratorios al mundo real.

Los investigadores combinaron tecnologías fotónicas avanzadas con transmisión inalámbrica experimental. El sistema utilizó herramientas conocidas como «microcombs» ópticos (o «micropeines» en castellano), una técnica capaz de generar señales muy precisas y eficientes. Como dicen en Techxplore, se podrían mover enormes cantidades de datos fácilmente.

¿Qué pasa con el 6G?

Mucha gente piensa que el 6G será una red más rápida que el 5G… y poco más. Pero en realidad los planes de la industria van más allá con esta evolución tecnológica. Por ejemplo, se espera crear una red capaz de integrar inteligencia artificial (cómo no), realidad aumentada, etcétera.

¿Para qué? Pues pensando claramente en todo lo que, al menos en teoría, viene por delante. Es decir, vehículos autónomos, ciudades inteligentes, centros de datos para la inteligencia artificial, comunicaciones ultrarrápidas entre dispositivos… y quién sabe si no habrá que tener en cuenta también las posibilidades de los robots.

No obstante, también llaman la atención los plazos. En muchos países, el 5G todavía se encuentra en expansión, y aun así laboratorios y empresas ya están desarrollando la tecnología que podría sustituirlo. De ahí la sorpresa de algunos. Pero en realidad tiene bastante sentidos.

El desarrollo de una nueva generación de redes móviles tardar lo suyo, y el 6G no va a ser una excepción. Lo normal es que desde los primeros pasos (pruebas en laboratorio) hasta que llega a convertirse en una realidad comercial puede pasar fácilmente una década. Con suerte, quizá algo menos.

Con todo, las posibilidades, sostienen los expertos, son enormes. Archivos gigantescos podrían descargarse prácticamente al instante, incluyendo videojuegos, películas 8K o entornos de realidad virtual completos. Además, los dispositivos podrían apoyarse continuamente en inteligencia artificial avanzada ejecutada en servidores remotos sin apenas latencia.

Puestos a imaginar, muchas compañías imaginan un futuro con videollamadas holográficas y entornos inmersivos como algo normal. Para eso, claro, harán falta redes muchísimo más rápidas y estables. De ahí que el 6G sea fundamental, y que lo conseguido por los científicos japoneses suponga, al menos a priori, un paso importantísimo.

 

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