Tanto en 2025 como en 2026 (aunque es ahora cuando realmente están saltando más noticias), seguro que has visto un patrón que se ha ido repitiendo: empresa tecnológica anuncia despidos de miles de trabajadores y, acto seguido, menciona a la inteligencia artificial.
El caso más reciente ha sido el de Wix, la plataforma para crear webs, que acaba de despedir al 20% de su plantilla, unas 1.000 personas. Su director ejecutivo no ha tardado en señalar que este es el cambio más importante desde que se inventó la programación moderna en los años 70 y que necesitan ser una organización más plana y rápida. Esto se consigue con la IA.
Cloudflare es otro caso. Hace pocas semanas despidió también a más de 1.000 personas. El CEO de la compañía, Matthew Prince, y la presidenta Michelle Zatlyn enviaron un correo a toda la plantilla global con el siguiente título: «Construyendo para el futuro». En ese mensaje, explicaban que el uso de la IA dentro de la propia empresa ha crecido un 600% en apenas tres meses.
A estas se les suma Block, la empresa de Jack Dorsey, que abrió el año echando a 4.000 empleados con la misma excusa de crear equipos más pequeños, y gigantes como Snap, Meta o Atlassian han seguido el mismo guion.
Lo curioso es que, mientras los trabajadores se van a la calle, las acciones de estas empresas suben más que nunca en bolsa. Un ejemplo fue Cisco: anunció 4.000 despidos este mes y, automáticamente, su valor en el mercado saltó un 13%.
Paul Osterman, profesor emérito del MIT especializado en recursos humanos, tiene bastante claro lo que realmente está sucediendo. Según él, la humanidad está ante lo que se denomina AI Washing o lavado de imagen con IA.
Las empresas llevan años queriendo tener plantillas más reducidas y baratas, pero decir que has contratado de más o que tu modelo de negocio está fallando queda muy mal ante los inversores. La inteligencia artificial les ofrece la cobertura perfecta: da la impresión de que el despido no es una decisión de la directiva, sino una evolución de la que nadie tiene la culpa.
La IA: una excusa perfecta para ocultar la mala organización de estas empresas durante la pandemia
En el fondo, y tal y como ya comentó el experto en IA Andrew Ng, lo que se está viendo es un ajuste de cuentas tras los excesos de la pandemia.
Cuando el dinero fluía fácil gracias a los tipos de interés bajos y todo el mundo estaba encerrado en casa consumiendo internet, las grandes tecnológicas contrataron gente de forma desmesurada.
Durante los años del confinamiento, empresas como Block triplicaron su personal pensando que el crecimiento sería infinito. Meta tiró 80.000 millones de dólares en el metaverso y ahora necesita cuadrar las cuentas.
Ahora que todo parece que ha vuelto a la normalidad, es cuando están viendo que el negocio pende de un hilo. Por eso es mucho más fácil culpar a esta tecnología que reconocer que la gestión ha sido nefasta. La IA se ha convertido en el escudo de los CEO para ocultar que, simplemente, necesitan recortar gastos para que los números cuadren mínimamente.
Ng afirma que, si una herramienta de IA promete sustituir a un empleado que cobra 100.000 euros al año, la empresa que vende esa IA puede permitirse cobrar 10.000 euros por su licencia sin que parezca un robo.
Pese a todo esto, deja bien claro que la humanidad no está ante una destrucción de empleo, sino ante una transformación. Al igual que ocurrió con la llegada de la informática o de internet, la tecnología destruye algunas tareas, pero crea puestos nuevos que antes nadie imaginaba. La IA, según sus palabras, no viene a quitarte el trabajo, viene a cambiar tus herramientas de trabajo.


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