Cuando llevas usando un SSD durante un tiempo, tarde o temprano acabarás notando que escribe datos cada vez más lento. No tiene nada que ver con su marca o calidad. La causa es su peculiar funcionamiento. Por suerte, en la mayoría de los casos se puede conseguir que un SSD lento recupere su velocidad.
La razón de que un SSD se ralentice, se debe a tres razones: falta de espacio libre, memoria caché SLC “encogida”, y problemas con el comando TRIM.
Vamos a ver en qué consisten todos estos términos, y como solucionar sus limitaciones. Es un proceso sencillo que solo lleva unos minutos.
Cómo recuperar la velocidad de un SSD
La mayoría de los problemas de los SSD tienen que ver con su forma de gestionar los datos. Mientras que otros sistemas de almacenamiento escriben los datos en pequeñas celdas individuales, un SSD escriben los datos en páginas, que son grupos de celdas. Sin embargo, cuando quieres borrar un fichero, no se borran sus páginas, sino todo un bloque completo compuesto por varias páginas.
Otra característica importante, es que cuando borras ficheros en un SSD, en realidad no se borran. Se quedan marcados para que los borre una función llamada TRIM, que suele llevarse a cabo una vez a la semana.
Cuando la unidad está casi vacía, no hay problema. Se busca una página vacía, y se escribe en ella. Al borrar o sobreescribir un fichero se elimina el bloque entero. Si quedan datos de otros ficheros, se mueven a otro bloque vacío.
El problema surge cuando el SSD está casi lleno. Al escribir un fichero un poco grande, el controlador del SSD no encuentra una página vacía para escribir. No queda más remedio que mover un bloque entero a memoria, mover su contenido a otro sitio, vaciar las páginas marcadas para borrar, copiar el contenido entero, y escribir el bloque completo en el SSD. Estos pasos extra reducen drásticamente la velocidad de escritura.
Ya conocemos la causa más común que reduce la velocidad de un SSD: no tiene suficiente espacio libre para trabajar. La solución es simple: todos los SSD que uses deben tener entre un 15 y un 20% de espacio libre. Si tienen menos de 15%, comenzarán a reducir su velocidad de escritura.
Para ver el estado de salud de tus SSD, usa la aplicación gratuita CrystalDiskInfo, que puedes descargar aquí. Te dice el estado de salud del disco, y el porcentaje de vida que le queda, así como la temperatura. Puedes verlo aquí:
En este ejemplo, el SSD interno del mini PC que uso para trabajar, el estado de salud es “Bueno”, con un porcentaje del 87%. Esto significa que le queda un 87% de vida. La razón es que a medida que se escriben datos, las celdas del SSD se estropean, por eso tienen un límite de escritura. Un valor por encima del 80% se considera óptimo, pero no debes preocuparte hasta que baje al 10 o 20%. Muchos SSD continúan funcionando al 0% sin problemas, pero con menos del 20% te conviene hacer copias de seguridad, o jubilar al SSD. Vigila también la temperatura, que no esté en rojo.
Otro problema que encontrarás en tu SSD es el “encogimiento» de la caché SLC. Tal como comenta XDA-Developers, muchos SSD, especialmente de marcas baratas, y la mayoría de los SSD SATA, emplean memoria flash TLC o QLC, que es algo lenta.
Para acelerar la escritura de datos, el controlador del SSD dedica una parte de la memoria de la unidad como un búfer de caché SLC ultrarrápido, o búfer de caché de celda de un solo nivel. Cuando la unidad está vacía, este búfer se hace más o menos grande, según el tamaño del fichero que estás copiando, para acelerar el proceso.
Los problemas de rendimiento de los SSD
Cuando el disco se va llenando, el búfer de caché encoge, porque solo puede usar un porcentaje del espacio libre. Si vas a escribir un archivo grande no cabrá en el búfer “encogido”, y la escritura será mucho más lenta.
Este problema se arregla de la misma forma que el anterior: liberando espacio. La regla de oro de un SSD es que no debe usarse para almacenamiento temporal, por ejemplo juegos instalados por si algún día te apetece jugar, o fotos y vídeos que nunca verás. Para un almacenamiento permanente, usa un disco duro. Otros datos en reserva, en un SSD que no sea de uso diario. Pero vacía todo lo que puedas de los los SSD del sistema operativo, proyectos de trabajo o estudios, etc.
El último aspecto que ralentiza un SSD es el comando TRIM. Hemos visto que los datos borrados quedan marcados para borrar, pero no se borran. Hay celdas que van muriendo con el tiempo, y deben ser marcadas como inservibles. De todo esto se encarga el comando TRIM, que es el que “recoge la basura”. El sistema operativo lo lleva a cabo automáticamente, cada pocos días.
Una actualización de Windows fallida, o ciertas aplicaciones que funcionan mal, pueden hacer que el comando TRIM se desactive para tu unidad. Sin esta limpieza, el SSD se ralentiza.
En el buscador de Windows, escribe “Desfragmentar y optimizar unidades”. Verás todos tus SSD, el porcentaje de optimización, y los días que han pasado desde el último proceso. Pulsa en Optimizar para aplicar el comando TRIM, si notas que tu SSD va lento. En Cambiar configuración, indica que si quieres realizar este proceso automáticamente todos los días, o semanalmente. Si escribes mucho en el SSD, elige a diario.
Hemos visto las tres causas que ralentizan tus SSD, y cómo solucionarlas. Es rápido, sencillo, y notarás la diferencia. ¡Pruébalo!


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