El debate con respecto a cuánto y cómo afectará la inteligencia artificial en las vidas humanas está servido desde hace años. Hay dos grandes caras de la moneda y Satya Nadella, CEO de Microsoft, tiene muy clara su posición. Ha admitido que la gente tiene miedo a quedarse sin trabajo y que la opinión pública está ahora mismo en un momento muy complicado.
A pesar de las dudas, el directivo ha querido mandar un mensaje de calma en un podcast sobre tecnología de The New York Times. Nadella no ha escondido los problemas reales que trae la inteligencia artificial, pero insiste en que, a largo plazo, esta tecnología va a ayudar a que las empresas produzcan más y que, por tanto, suban los sueldos de los trabajadores. Según sus propias palabras, en este cambio «todos somos parte interesada».
Por supuesto, hablamos de Microsoft, una compañía que es el gran motor de la inteligencia artificial gracias a sus millonarias inversiones y, por lo tanto, siempre tratará de remar a favor de que esta siga progresando. Por eso, que él diga que «la percepción es terrible» demuestra que las grandes compañías de Silicon Valley tienen que salir a la palestra para calmar los ánimos.
La preocupación por el empleo ha dejado de ser una conversación de bar para convertirse en un problema político a nivel mundial importante. Esto ya no se puede simplemente ignorar si quieren seguir llenándose los bolsillos.
El problema es que esta polémica llega en un año en el que la creación de centros de datos para la inteligencia artificial se ha chocado de frente con una fuerte oposición en Estados Unidos. Lo que empezó como una queja de expertos se ha convertido en un movimiento mundial. Todos se están organizando para protestar contra estas grandes instalaciones de servidores por el enorme gasto de energía y el impacto en la salud mental.
Es por eso que toca que estas grandes figuras traten de dar explicaciones, poniendo como gran escaparate la oportunidad de empleo y las subidas de salarios. Tanto para este como para otros directivos tecnológicos es su gran baza para calmar a la población.
¿Va a destruir empleo la inteligencia artificial? Esto es lo que opina Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft
El CEO de Microsoft asume que la inteligencia artificial va a cambiar el mercado laboral y que algunos puestos van a desaparecer, pero cree que lo correcto es mirar los beneficios económicos que vendrán después. Su teoría es que, al automatizar las tareas más aburridas y repetitivas, los trabajadores podrán dedicarse a labores más importantes, lo que debería traer mejores sueldos y una economía más fuerte.
Además, el directivo ha sorprendido a muchos al meterse en un terreno político bastante delicado: el reparto del dinero que genera la inteligencia artificial.
Nadella ha asegurado que las empresas de IA paguen una especie de canon o impuesto especial por el uso de esta tecnología. Ese dinero no iría a las cajas del Gobierno para sus gastos, sino que se repartiría directamente entre los ciudadanos (como si fuesen acciones o una ayuda directa). Con esto, la idea de base es que la IA no haga enormemente ricos solo a unos pocos.
Sin ir más lejos, esta idea de enriquecer a la población y, sobre todo, a los trabajadores para calmar las aguas, la comparte con otro de los grandes: Jensen Huang, CEO de Nvidia. «No soy un experto en ese tema. Creo que se debe pagar lo máximo posible. Pregúntenles a mis empleados; literalmente, yo lo hago». «Les pago a mis empleados lo que puedo», añade. «Pero eso es solo lo que hago. No justifica nada».
El motivo de todos estos comentarios nace tras el episodio que se vivió a finales de mayo con Samsung. Consiguió evitar una huelga de 18 días de casi 50.000 empleados a base de talonario. Aunque han pactado un bonus de 400.000 dólares por trabajador, la situación sigue bastante tensa.
Los sindicatos han ido a los jueces para intentar tumbar el acuerdo porque dicen que solo beneficia a los que fabrican chips, dejando lo poco que sobra para los que realmente mantienen en pie toda la compañía.
Unos 78.000 trabajadores de la división de componentes van a cobrar un enorme extra este año, pero el resto de los empleados se siente completamente desplazado.
Con todo esto, queda claro que las grandes empresas tecnológicas saben que, si quieren seguir construyendo sus centros de datos y entrenando a sus modelos de lenguaje, van a tener que escuchar las quejas de la gente y dar respuestas a la pérdida de empleo. El problema es que realmente tienen que demostrarlo.


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