Paul Hill, experto en tecnología: «Android, iPhone o Windows, te están convirtiendo en un inquilino digital, pero hay una manera de evitarlo»

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¿Sientes que solo alquilas tus dispositivos? Seguro que alguna vez has necesitado los servicios de Microsoft 365 para poder utilizar Word, Excel y PowerPoint, pero rápido te das cuenta de que ya no puedes obtener un producto como tal.

En vez de hacer un único pago y quedártelo de por vida, ahora tienes que pagar una suscripción solo para utilizar las herramientas básicas de productividad. El mismo patrón se repite con Adobe Creative Cloud, Google One, iCloud, Spotify, Netflix y muchas otras plataformas.

A donde quiera que vayas, parece que tienes que estar invirtiendo mensualmente para el contenido que necesitas o los programas del día a día. No se ve a simple vista, pero si calculas todo, al final de año es un gasto importante.

En tu móvil, tu ordenador o incluso tus aplicaciones diarias, dependes sin darte cuenta de Windows 11, Android, iOS y otros sistemas. Considerando todo lo mencionado, el experto en tecnología Paul Hill lo resume con una metáfora clara al afirmar que te están convirtiendo en un “inquilino digital”.

¿Por qué Android, iPhone y Windows ya no te pertenecen realmente?

Antes la industria no se movía de esta manera, sino que iba un poco más a tu ritmo. Durante varias décadas, lo normal era comprar software a través de CDs o tiendas online.

Esto significaba que podrías instalarlo cuando quisieras y usarlo las veces que desearas, sin tener que depender de servidores externos o pagos adicionales.

Con el tiempo, el sector del software se fue adaptando poco a poco a un nuevo formato. Las suscripciones, membresías, planes o como más te guste llamarlo, ahora es lo que más domina y esto empezó especialmente con la llegada del modelo SaaS.

Como un método que consiste en pagar de forma periódica, para las empresas ha sido más que atractivo, ya que las ganancias son mensuales o anuales.

El experto Paul Hill explica que es similar a vivir en un edificio gestionado por un propietario. Por ejemplo, la compañía que brinda el servicio se encarga del mantenimiento, actualizaciones y seguridad, mientras que tú inviertes en ello.

La cosa es que no decides qué cambios se hacen ni cuándo. Si la compañía modifica las condiciones o sube precios, tienes dos opciones: adaptarte o perder el acceso.

No algo nuevo, Netflix ya ha subido precios en España, Xbox Game Pass también ha tenido cambios en los planes y lo mismo sucede con muchas otras plataformas.

De cierta manera está bien porque hay una evolución constante y se opta por la corrección de errores o incorporación de nuevo contenido.

Sin embargo, hay un riesgo que muchos tienen en cuenta y es que, si el servicio desaparece, cambia sus políticas o limita ciertas características, probablemente quedes fuera, perdiendo tanto acceso como datos. Para aquellos que utilizan el almacenamiento en la nube o contenido digital, suena fatal.

Cómo evitar ser un inquilino digital con herramientas open source

Teniendo en cuenta todos los aspectos mencionados, la situación actual con el software parece bastante compleja y difícil de sobrellevar, pero Hill propone mirar hacia las opciones de código abierto como una forma de recuperar la «soberanía digital».

Según el informe de Neowin, el software libre está compuesto por cuatro pilares fundamentales de «libertad»: ejecutar el programa, estudiar su código, modificarlo y redistribuirlo.

Parece algo complicado hoy en día porque existen licencias como GPLv3 impulsadas por la Free Software Foundation. Este sistema es más amplio y menos estricto en cuanto al tema del uso, ya que si el desarrollador cambia algo que no te gusta, tienes la posibilidad de aplicar versiones anteriores u optar por alternativas creadas por la comunidad.

Un buen ejemplo de ello es Mozilla Firefox. Uno de los navegadores que suele incorporarse a muchas distros de Linux por ser de código abierto. También están aplicaciones como F-Droid y LibreFind, las cuales sirven para identificar apps propietarias y alternativas a ellas.

En efecto, hay muchísimas opciones que sirven como sustitutos. Como LibreOffice o Euro-Office en vez de Microsoft Office, Syncthing para sincronizar dispositivos o KeePassXC para gestionar contraseñas.

Con respecto a Android, es más complicado, pero siempre puedes reducir el ecosistema de Google con debloaters y lo mismo si quieres eliminar el bloatware de Windows 11 si no te interesa migrar a Linux.

No se trata de hacer cambios radicales, sino de reemplazar lo más necesario o intentar reducir la dependencia hacia las grandes plataformas que no dan toda la libertad al usuario.

 

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