Rusia está usando un viejo camuflaje de la Primera Guerra Mundial para confundir a los drones ucranianos: «Como si pintan avestruces, no funcionará»

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Los drones kamikaze se han convertido en el arma más utilizada en la guerra de Ucrania, por su eficacia y bajo coste. Rusia quiere confundir a los drones enemigos pintando sus camiones con un camuflaje militar de la Primera Guerra Mundial, llamado Dazzle o camuflaje disruptivo. Los expertos dudan de que funcione, y si lo hace, será solo temporalmente.

Pintando sus vehículos militares con rayas de cebra, el ejército ruso confía en esquivar los drones ucranianos controlados por la IA.

El problema es que la inteligencia artificial no ve como nosotros. No divisa rayas entrecruzadas, sino patrones de píxeles que no se ajustan al objetivo de este tipo de camuflaje, cuya misión no es ocultar, sino confundir.

Camuflaje disruptivo contra los drones con IA

El camuflaje disruptivo, camuflaje con distorsión o camuflaje deslumbrante, Dazzle en su nombre original, fue inventado por el artista marino inglés Norman Wilkinson, durante la Primera Guerra Mundial. Consiste en pintar rayas en colores que contrastan, de forma similar a una cebra. Estas rayas se entrecruzan entre sí.

El objetivo del camuflaje Dazzle no es ocultar, sino confundir. Supuestamente, al pintarse sobre un barco hacía que el tripulante que manejaba el periscopio en los submarinos, tuviese problemas para calcular la distancia y la dirección en la que navegaba el barco, porque las rayas confunden la vista.

No se sabe con certeza si el camuflaje disruptivo funcionaba, porque en el disparo de un misil influyen docenas de factores, y barcos con este camuflaje, fueron alcanzados. Pero se usó mucho en la Primera Guerra Mundial, y algo menos en la Segunda.

Estos días han circulado por redes sociales estas fotos de varios vehículos militares rusos, pintados con el camuflaje Dazzle. El comandante Mykola Kolesnyk, al mando del 422.º Regimiento Independiente de Sistemas No Tripulados Luftwaffe del 17.º Cuerpo de Ejército de Ucrania, declaró a la revista Army 3 Magazine, vía OddityCentral, que el ejército ucraniano seguirá bombardeando los vehículos rusos con drones, sin importar cómo estén pintados.

“Atacaremos a estas cebras, avestruces, rinocerontes o lo que sea que se pinten”, asegura Kolesnyk. “Afirmo con toda responsabilidad que esto no nos impedirá en modo alguno destruir este equipo si está pintado así».

La mayoría de los expertos, le dan la razón. Este camuflaje dusruptivo se diseñó para el mar, en donde no hay puntos de referencia para calcular distancias o direcciones. Pero sí los hay en tierra. Árboles, edificios o caminos, por ejemplo.

Una solución desesperada de Rusia

Por otro lado, la IA no tiene ojos como nosotros, y sus cálculos de distancias y direcciones no se basa en percepciones, o en formas geométricas.

Incluso Todd E. Humphries, experto en ingeniería aeroespacial e inteligencia artificial, que cree que este tipo de camuflaje sí podría tener éxito, reconoce que será por poco tiempo, hasta que las redes neuronales de Ucrania empiecen a entrenarse para reconocer esos patrones tipo cebra.

En la guerra, cuando hay vidas en juego, intentas lo que sea con tal de encontrar una contramedida contra los drones enemigos. Este camuflaje disruptivo no parece muy efectivo frente a la IA. Rusia tendrá que seguir buscando.

 

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