Sam Altman, CEO de OpenAI: «Creo que la IA probablemente, casi con toda seguridad, conducirá al fin del mundo… mientras tanto, surgirán grandes empresas»

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El propio Sam Altman, CEO de OpenAI, mucho antes de convertirse en una de las personas más importantes y poderosas del mundo gracias a la inteligencia artificial y ChatGPT, ya tenía una visión un tanto apocalíptica. Tirando de hemeroteca, vuelve a la actualidad una de sus frases más polémicas.

Hablamos del verano de 2015, unos meses antes de que se fundara oficialmente la empresa detrás de ChatGPT. Por aquel entonces, este estaba al frente Y Combinator, la aceleradora de startups más importante de Estados Unidos, y participó en una charla junto al entonces director de tecnología de Airbnb, Mike Curtis.

Durante la entrevista, al ser preguntado por el potencial del aprendizaje automático, soltó lo siguiente : «Creo que la IA probablemente, casi con toda seguridad, conducirá al fin del mundo. Pero mientras tanto, surgirán grandes empresas con un aprendizaje automático muy serio».

Lo cierto es que, por aquel entonces, esta frase sonaba más a algo anecdótico y muy de profecía que a algo que realmente podría llegar a ocurrir.

De ahí que no se tomase en serio. Sin embargo, una década después, parece que todo eso se está cumpliendo, al menos en lo que a la parte económica se refiere. El boom de los asistentes con IA ha disparado el valor en bolsa de compañías como Nvidia, Microsoft o Google a niveles nunca vistos en la historia, creando una especie de fiebre del oro.

El problema es que la otra parte de la frase, la que habla de ese posible apocalipsis, ya no se mira con los mismos ojos que antes y ya ha empezado a tomarse muy en serio. Científicos y expertos en política de todo el mundo avisan de que la humanidad se acerca a la Inteligencia Artificial General (AGI), un punto de no retorno donde las máquinas serán más listas que los humanos en cualquier tarea.

¿Por qué Sam Altman pensaba en el fin del mundo antes de crear ChatGPT y OpenAI?

La realidad es que el jefe de OpenAI siempre ha jugado a dos bandas. En público, suele dar discursos exigiendo a los gobiernos que regulen el sector y pongan leyes para evitar que la inteligencia artificial se escape de control; pero en charlas más distendidas, la prisa de su empresa por lanzar productos al mercado antes que sus rivales ha levantado muchas ampollas y sospechas sobre si realmente le importa la seguridad.

Sin ir más lejos, esta contradicción entre lo que dice y lo que hace estalló por los aires en noviembre de 2023, cuando el consejo de administración de la propia OpenAI decidió despedir a Sam Altman, aunque luego regresó.

Por supuesto, probablemente se arrepienta de esas palabras que él mismo pronunció en 2015. Ahora que ChatGPT está en todas partes y que su tecnología se utiliza de forma masiva, sembrar el pánico con que las máquinas van a destruir a la humanidad solo serviría para espantar a los clientes y darles argumentos a países como EEUU para frenarlo todo en seco.

De forma simple, muchos, incluso Altman, están tratando de cambiar el discurso y dejar el apocalipsis a un lado. Si hay miedo, no hay negocio. Por ejemplo, recientemente afirmó que es poco probable que haya un «apocalipsis laboral». «Me alegra haberme equivocado… pensé que a estas alturas habría más impacto en la eliminación de empleos administrativos de nivel inicial», afirma.

 

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