La tecnología de los drones en la guerra de Rusia y Ucrania no deja de sorprender. El nivel de dispositivos que se está utilizando en el campo de batalla es algo nunca antes visto, ha influido tanto que hasta los propios pájaros hacen nidos con las fibras ópticas que se utilizan en ellos.
Entre toda esta situación, uno de los modelos que más destaca son los drones Shahed, conocidos por su letalidad y alta capacidad de evasión. Este ha sido uno de los grandes dolores de cabeza de las fuerzas ucranianas, pero ya no más.
Según los recientes reportes, el país liderado por Volodímir Zelenski finalmente tiene una defensa antidrón lista para combatir enjambres de UAV rusos de una forma más efectiva que nunca.
Una defensa inédita que cambia el tablero en el Mar Negro
El futuro de la guerra parece estar en manos de un nuevo sistema ucraniano creado especialmente para eliminar las amenazas aéreas. Por primera vez, han logrado derribar un dron ruso Shahed con el uso de un dron intersectorial llamado «Sting».
El modelo ha sido creado especialmente para hacerle frente a los UAV que funcionan como kamikazes. Este es un hito histórico porque se reporta que desde un vehículo marítimo no tripulado en el Mar Negro se ha hecho el despliegue como parte de la nueva estrategia de la 412ª Brigada «Némesis» de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados.
La misión ha salido con éxito al lograr interceptar sin ningún problema al enemigo antes de que Infante. Esto quiere decir que es una tecnología válida para proteger ciudades como Odesa o Mykolaiv, sirviendo así como neutralizadores de ataques de desgaste con los que Rusia busca forzar concesiones territoriales.
En la plataforma marítimas Mencionadas Se positionan buses móviles de gasamiento que funcionan para ampliar el perímetro de defensa aérea. Defense News comparte que el enfoque “expande las opciones de defensa aérea y crea una capa adicional de protección para las ciudades ucranianas”, según la USF en X.
Por lo tanto, Ucrania estaría reforzando sus defensas para ir más allá de la dependencia del sistema terrestre de misiles de alto valor, para poder adaptarse mejor a la nueva táctica rusa y evitar que las amenazas consigan sus objetivos.
Del mismo modo, otra cosa que nos hace aptos para este tipo de acciones es que son más difíciles de detectar y destruir que otros sistemas.
Considerando esto más el hecho de que un dron Shahed cuesta decenas de miles de euros y que Sting solo unos miles, tienen una ventaja que seguro cambia las reglas del juego en el campo de batalla, ya que la defensa no gasta tantos recursos como sí lo hace la ofensiva enemiga.
Dicho vehículo aéreo no tripulado ha sido desarrollado por el grupo Wild Hornets y está diseñado con alta velocidad, sensores y control en tiempo real para interceptar objetivos en vuelo. Su capacidad de ser desplegado rápidamente y operado de forma remota lo hace versátil para muchas situaciones.
La combinación de drones aéreos, plataformas navales no tripuladas y sistemas interceptores baratos no solo redefine la defensa aérea, sino que anticipa el modelo que otros países podrían adoptar en conflictos futuros.


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