«Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia»

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En más de una ocasión, al interactuar con herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT de OpenAI, enviar un archivo a la otra punta del mundo en un segundo o ver funcionar un teléfono móvil, un smartwatch o un robot aspirador, hemos experimentado una sensación extraña.

Aunque sabemos perfectamente que detrás de la pantalla solo hay circuitos integrados, códigos y algoritmos, la experiencia resulta, a menudo, «casi mágica».

Esta desconcertante sensación no es nueva. De hecho, el célebre escritor de ciencia ficción y futurista Arthur C. Clarke ya se hizo eco de esta sensación en una de las frases más citadas de la historia de la ciencia.

Publicada originalmente en una carta a la revista Science en 1968, y recogida más tarde en la revisión de su libro Perfiles del futuro (1973), su famosa Tercera Ley nos dejaba una frase lapidaria: «Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia».

A día de hoy, en plena era de la inteligencia artificial, resulta sorprendente darse cuenta de que sigue más viva que nunca, en realidad, las tres reglas que Clarke diseñó para explorar la relación entre la ciencia, el futuro y la mente humana, son totalmente actuales a día de hoy, casi 60 años después.

Las Tres Leyes de Clarke: el mapa para romper los límites

Arthur C. Clarke no solo buscaba predecir el futuro, sino invitar a la reflexión en su propia época a través de tres leyes fundamentales que bien podría aplicarse hoy en día:

– Primera Ley: «Cuando un científico prestigioso pero anciano afirma que algo es imposible, lo más probable es que esté equivocado», donde Clarke recuerda que la ciencia evoluciona constantemente y que cerrarse a nuevas ideas por aferrarse a teorías del pasado es el camino más rápido al error.

– Segunda Ley: «La única manera de encontrar los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá, hacia lo imposible», aquí nos recuerda algo tan actual como que la innovación solo ocurre cuando alguien se atreve a salir de la zona de confort.

– Tercera Ley: «Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia», para muchos la gran su gran aportación, con la que explica cómo un salto tecnológico radical transforma por completo nuestras expectativas de la realidad.

Si imaginamos a los habitantes de la prehistoria o la Edad Media frente a un tren, un avión o un coche eléctrico, no tendrían incluso palabras para poder nombrarlo, y mucho menos la capacidad para entender su funcionamiento, para ellos serían algo sobrenatural, pura magia.

Cuando empleamos la expresión «funciona por arte de magia», generalmente lo hacemos como una metáfora para explicar algo tan sumamente complejo que nos resulta imposible de explicar, como pasa con la inteligencia artificial de ChatGPT u otro chatbot, por ejemplo.

Desde un punto de vista experto, ChatGPT no tiene nada de místico, cualquier desarrollador podría explicar con los ojos cerrados su funcionamiento basado en el entrenamiento masivo de datos, tras el que se esconde una cantidad ingente de procesos y cálculos matemáticos.

Sin embargo, ChatGPT, al ofrecernos respuestas tan parecidas a las de un ser humano, hace que nos resulte fascinante. Al no ver los engranajes internos, nuestra conclusión es que «debe ser magia», tal como afirmaba Arthur C. Clarke.

 

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