Florian Kastner, experto en móviles: «Tu teléfono Android tiene una fecha de caducidad, y así puedes encontrarla»

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Un móvil Android puede seguir funcionando durante años sin dar señales de desgaste, pero eso no significa que siga siendo seguro. Lo que importa no siempre está en la batería, la pantalla o la velocidad, sino en el momento en que deja de recibir actualizaciones de seguridad.

Cuando alguien piensa en cambiar de móvil, casi siempre se fija en las típicas señales, como las aplicaciones que tardan demasiado en abrirse, una cámara que se ha quedado atrás o el almacenamiento que obliga a borrar fotos.

Sin embargo, en Android hay otro desgaste menos evidente y bastante más importante para la seguridad: el fin del soporte del fabricante. Si bien no convierte el teléfono en un pisapapeles, ya que se puede seguir abriendo WhatsApp, hacer fotos, reproducir vídeos, recibir llamadas y funcionar con normalidad.

El problema es que, desde ese momento, deja de recibir parches que corrigen fallos nuevos, y eso lo vuelve más vulnerable si se usa para banca, compras, correo, trabajo, autenticación en dos pasos o cualquier servicio donde haya datos personales.

De acuerdo con Florian Kastner, experto en teléfonos y colaborador de Tech Advisor, los móviles Android tienen una especie de fecha de caducidad ligada a las actualizaciones de seguridad.

No se trata de una fecha física ni de un bloqueo automático, sino del punto en el que el fabricante deja de mantener el dispositivo protegido frente a vulnerabilidades que sí se corrigen en modelos más recientes.

La fecha que casi nadie mira al comprar un Android

Cabe mencionar que la caducidad no dura lo mismo en todos los móviles Android, porque depende de la marca, del modelo y de la gama. Google ha elevado mucho el listón con sus Pixel más recientes.

Por ejemplo, los Pixel 8 y modelos posteriores cuentan con siete años de actualizaciones de sistema, seguridad y funciones, mientras que modelos como Pixel 6, Pixel 7, Pixel 7a y Pixel Fold se quedan en cinco años.

Samsung también ha reforzado su política en los últimos años. Sus modelos a partir del Galaxy S24 y Galaxy S25 prometen siete generaciones de Android y siete años de parches de seguridad, una cifra relevante en la gama alta.

En la gama media, algunos modelos recientes como Galaxy A56, A36 y A26 alcanzan seis años de actualizaciones de seguridad, aunque otros dispositivos anteriores pueden quedarse en ciclos más cortos, cercanos a cuatro o cinco años según el caso.

Por eso no basta con mirar el precio, la cámara o la memoria antes de comprar. Un móvil barato puede salir caro si está cerca del final de soporte, sobre todo cuando se trata de un reacondicionado o de segunda mano.

Cómo saber si tu móvil está cerca del final

La forma más sencilla de empezar es revisar el propio teléfono. En la mayoría de Android basta con entrar en Ajustes, abrir Información del teléfono y buscar el apartado de versión de Android o nivel de parche de seguridad. Una fecha que indica cuándo recibió el último parche.

Después conviene comprobar el modelo exacto, porque no sirve quedarse en la marca debido a que no es lo mismo un Samsung Galaxy S24 que un Galaxy A antiguo, ni un Pixel reciente que otro con varios años encima.

Con esa referencia se puede consultar la web del fabricante o bases de datos como endoflife.date, donde aparecen fechas de soporte por marca y dispositivo.

Si el móvil aún recibe actualizaciones, lo más prudente es mantenerlo al día, revisar los permisos de las apps, eliminar lo que no se usa y evitar instalar APK desde fuentes poco fiables. Si el final de soporte está cerca, conviene empezar a planificar el cambio, especialmente si es el teléfono principal.

Un Android fuera de soporte todavía puede tener una segunda vida para música, vídeos, cámara, mapas sin datos sensibles o tareas domésticas. Lo que no conviene es confiarle información delicada durante mucho tiempo.

Por eso, antes de comprar o conservar un móvil durante años, conviene mirar hasta cuándo tendrá parches de seguridad. Es un dato menos vistoso que la pantalla o la batería, pero puede marcar la diferencia en el día a día.

 

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