La Unión Europea podría decidir obligar a Google a compartir datos de su Buscador y de Android con sus rivales para abrir el mercado a otros actores, pero la compañía estadounidense considera que esta decisión generaría un problema para la seguridad de los usuarios europeos ante el cibercrimen.
Antes del 27 de julio como fecha límite, la Comisión Europea tomará una decisión en 2 casos que implican al Buscador de Google y a la interoperabilidad del sistema operativo Android, que buscan garantizar el cumplimiento del Reglamento de Mercados Digitales, en vigor desde 2022.
Aunque todavía tiene que decidir cómo proceder, en abril la Comisión publicó un plan inicial en el que determinaba que Google tendría que compartir sus datos de búsqueda con rivales de forma anonimizada, así como permitir que otros proveedores de IA pudieran ofrecer sus servicios en los móviles con sistema Android.
A falta de que se conozca el resultado, Heather Adkins, vicepresidenta de Seguridad e Ingeniería de Google, ha asegurado en una entrevista en Wired que, de concretarse los planes publicados en abril, los principales perjudicados podrían ser los usuarios europeos y su seguridad.
«Si se aplicara tal y como se ha descrito hoy, en poco tiempo veríamos un aumento significativo del fraude en Android en la UE. Los estafadores son creativos y están bien informados. A partir de entonces, en unas semanas empezaríamos a ver un aumento del fraude en Europa», advierte la ejecutiva de Google.
Los datos anónimos que pide Europa podrían no serlo tanto
El principal riesgo es que, aunque los datos que Google abra sean anonimizados, los hackers puedan acabar descifrando mediante ingeniería inversa a qué personas físicas corresponden, lo que después les permitiría llevar a cabo campañas de phishing o ciberataques de todo tipo.
Desde la aprobación del Reglamento de Mercados Digitales en la Unión Europea en 2022, Google fue una de las compañías designadas como gatekeepers por tener amplias cuotas de mercado en aspectos como los buscadores, donde controla alrededor del 90% de las búsquedas.
Google ya comparte datos con terceros desde que entró en vigor la nueva legislación europea, pero de concretarse estos cambios, esta información tendría que ser mucho más cercana a la que obtiene la propia multinacional de Mountain View, incluyendo «cualquier búsqueda» de los usuarios en este motor.
La principal crítica de Google es que los mecanismos de anonimización propuestos por la Comisión Europea tendrían «vulnerabilidad profundas» y que le obligarían a compartir datos con «un nivel de granularidad mucho mayor» que el actual, lo que abre la puerta a identificar a usuarios concretos.
Algunos expertos de Google sostienen que sus equipos de ciberseguridad podrían saber la persona que realizó cada búsqueda con los datos que piden los reguladores europeos en solo 2 horas.
Adkins no rechaza completamente el plan europeo, pero sí propone encontrar un «término medio» que haga que los usuarios puedan mantener su privacidad.
«Partimos de la hipótesis de que, si se nos pide que entreguemos datos, perdemos el control sobre ellos, y simplemente no tenemos capacidad operativa para protegerlos una vez que traspasan los límites de lo que controlamos. Si eres una pequeña startup europea y recibes estos datos de Google, te van a hackear«, apostilla.


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