China es famosa por sus megaconstrucciones urbanísticas, pero también porque las termina en tiempo récord. Un buen ejemplo es la estación de trenes de Chongqin Este, que se ha convertido en la más grande del mundo. Tiene un tamaño de 1,22 millones de metros cuadrados, el doble que El Vaticano, como 170 campos de fútbol. Ha empezado a operar hace unos meses.
Solo tardaron 38 meses en construirla. Puede parecer mucho, más de tres años. Pero estamos hablando de una estación ferroviaria siete veces más grande que la de Nueva York, seis veces más grande que la Tokio, y 15 veces más grande que la de Leipzig Haupbanhof, en Alemania, que es la más grande de Europa.
Y lo más increíble: la estación de trenes de Chongqin Este está construida en lo más alto de una montaña, que tuvieron que cortar en lonchas, para aplanarla.
La mayor estación de trenes del mundo
No solo estamos ante una megaconstrucción colosal, también ante un hito de la ingeniería y el diseño. La estación consta de 28 andenes de ocho pisos y 400 metros de largo, con 15 vías. Puede acoger hasta 16.000 pasajeros a la hora, y gracias a las plataformas de diferentes alturas se puede llegar a cualquier vía en un máximo de cinco minutos.
Los planos eran tan complejos, que un equipo de arquitectos tardó más de dos semanas en poder interpretarlos. Para su construcción se usaron casi dos millones de metros cúbicos de cemento, y 366.000 toneladas de acero.
Como se ve en el vídeo, la estación posee unas enormes columnas que simulan un bosque de árboles. Solo el techo, curvo, tiene 16.500 toneladas de vigas de acero para sujetarlo.
Este tipo de construcciones tan increíbles en tiempo récord, solo es posible con dos cosas: dinero, y un ejército de trabajadores.
La estación de trenes de Chongqin Este ha costado unos 7.600 millones de euros, y han participado más de 40.000 trabajadores. Eso es toda la población de Soria o Rentería (Guipúzcoa).
Inaugurada hace unos meses, ya opera al máximo de su capacidad. De momento hay más turistas y curiosos que viajeros. Dice la prensa local que mucha gente acude a la estación solo para resguardarse del calor, ya que al ser tan grande y estar cubierta, dentro se está más fresco. Y un detalle: el agua y el té es gratis para los pasajeros que esperan a que llegue su tren.
Cuando era pequeño mi generación admiraba los rascacielos y las construcciones norteamericanas. Hoy en día los edificios más impresionantes del mundo están en Asia.


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