Si volvieras a 2016 y entraras en una tienda de informática para comprar un nuevo móvil, sería prácticamente imposible toparse con un dispositivo que costara más de 1.000 euros, e incluso podrías comprar la gama más alta y reciente, y ahorrar parte de tu salario para otras necesidades.
Si entras en una tienda en 2026, lo más probable es que haya muchísimos terminales que, no solo superan la barrera de los 1.000 euros, sino que en algunos casos pueden suponer 2 meses de trabajo según el salario más habitual, que se encuentra en unos 1.458 euros mensuales.
Para que te hagas una idea del contraste mayúsculo que esto supone para el consumidor, en 2016, el salario más habitual era de alrededor de 1.375 euros al mes, por lo que comprar un móvil tope de gama no suponía entregar todo lo trabajado en 30 días o más.
A la par que el coste de vida ha aumentado, los fabricantes han optado por lo que se conoce como premiumización, una técnica de marketing que no solo se centra en los avances tecnológicos, sino también en los valores de marca, como la atención personalizada, la inteligencia artificial y cualquier otro aspecto que mejor la imagen.
En este escenario, por supuesto, la inflación ha tenido mucho que ver, aunque existen ciertos matices: la inflación acumulada en 10 años ha sido de aproximadamente de un 28%, mientras que en muchos casos la subida de precios ha sido prácticamente al doble.
Aunque, por supuesto, también han crecido los costes para las marcas, debido a una crisis que ha llevado al sector a luchar por unidades de memoria RAM, sobre todo en el sector más asequible, el de menos de 400 euros. Según las últimas previsiones, la memoria RAM ya representa el 59% del coste total de este tipo de terminales.
Si a esto se suma el encarecimiento de los componentes básicos como la pantalla, la gama de entrada o gama media más asequible es la que sale más perjudicada en este aumento de precios casi imparable.
Independientemente de que los precios del transporte o de la energía también se hayan incrementado, la diferencia de precio respecto a la inflación acumulada supone un sobrecoste para el consumidor final.
De los precios asequibles de Huawei a la subida de precios en pandemia
España vivía uno de sus mejores momentos en 2016, con una inflación del 1,6%, que dista mucho de la que se alcanzó tan solo 6 años después; en julio de 2022, el pico de inflación se situó en un 10,8%, el nivel más alto prácticamente de los últimos 40 años.
Hace 10 años, Huawei dominaba el mercado español y lanzó a nivel nacional el Huawei Mate 9, un tope de gama que tenía un precio de salida de 699 euros, por lo que fue uno de los mejores aciertos para hacer más accesible la gama más premium para todos los consumidores.
En aquel entonces, Huawei también lanzó la versión Porsche Design, una edición prácticamente de coleccionista que situaba su precio en los 1.395 euros, con 6 gigabytes de RAM y 256 gigabytes de almacenamiento interno.
En la práctica, el fabricante chino sabía diferenciar perfectamente lo que estaba destinado a un uso general de lo que prácticamente suponía una edición de lujo apta solamente para unos cuantos privilegiados. La misma estrategia que le hizo devorar casi todo el mercado español.
Durante aquella época, Samsung mantuvo un precio por debajo de los 900 euros para sus modelos Note, aunque Apple fua la primera en romper todo lo establecido, con el lanzamiento en 2017 del iPhone X por un precio superior a los 1.300 euros.
Desde aquel entonces, todos los fabricantes han subido el precio de sus móviles topes de gama, sobre todo a raíz de la pandemia de COVID-19, que paralizó toda la actividad mundial y supuso que los consumidores asumieran el sobrecoste mediante precios más elevados en todos los móviles.
Casi todas las marcas han seguido el rastro de Apple
Tras la salida de Huawei del mercado español en lo que se refiere a móviles, las marchas chinas como Oppo, Xiaomi o Realme han tenido un crecimiento importante durante los últimos años, entrando sobre todo con una estrategia de precios asequibles, incluso para la gama más alta.
Durante un tiempo, esto provocó que otros grandes fabricantes del mercado ajustaran sus precios en los móviles premium; como Samsung, que mantuvo sus gamas Pro y Ultra con un precio aún asequible durante un tiempo.
Pero en cuanto el mercado se asentó, todos los fabricantes continuaron la estela que Apple ya había iniciado unos cuantos años atrás, aunque sin llegar a los 2.469 euros que tenía como precio de salida el iPhone 17 Pro Max.
Y, sin embargo, quedándose muy cerca, como ya ha ocurrido con el Xiaomi 16 Ultra de este mismo año, por unos 2.299 euros, y con el Samsung Galaxy S26 Ultra, este con un precio ligeramente inferior, por 1.799 euros.
En cualquier caso, otros fabricantes como Google o OnePlus sí han ofrecido terminales que continúan estando cercanos en precio a los 1.000 euros, aunque también se puede apreciar una subida, quizá más ajustada a la inflación y no al margen de beneficios de un negocio.
Precisamente, si se tiene en cuenta la inflación y el coste más elevado de vida y de llenar una cesta de la compra, Google es de las pocas que sí ajusta sus precios, con un incremento aproximado del 30%, una cifra muy cercana al precio real actualmente en España.
En el lado opuesto, aparecen Apple y Samsung. La compañía de la manzana ha subido realmente un 76% el precio de sus móviles topes de gama, lo que la sitúa en la primera posición de lejos.
Samsung, por su parte, ha subido realmente el precio real de sus móviles un 56%. Como ves, en ambos casos, lejos de ese porcentaje de inflación acumulada a la que sí se acerca Google. Sea como sea, Apple y Samsung continúan dominando prácticamente todo el mercado mundial con esta estrategia.
Independientemente de esto, hay varios factores que explican la subida de precios generalizada en el mercado de los móviles en España, comenzando por la propia inflación, como ya has podido ver.
Más allá de ese margen, aunque otros factores encarezcan el producto, las subidas de precios de Apple y Samsung responden más bien a una estrategia económica para generar un margen de beneficio mayor, también gracias a esa premiumización.
A día de hoy, es Apple la que marca la barrera de precio en todo el mercado español, mientras que los topes de gama de las marcas chinas siguen este mismo camino de subida de precios, cada vez un sector más destinado a unos pocos usuarios.


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