«Siempre ha hecho calor en verano». Es un mantra que mucha gente, normalmente negacionista del cambio climático, lleva por bandera, aunque la realidad del análisis de la temperatura histórica en España –y en el mundo– marca claramente un aumento importante.
Según los últimos datos analizados por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), desde el 20 de junio al 20 de julio la temperatura máxima media en España ha estado 3,9 grados centígrados por encima de lo que suele ser habitual.
Con extremos de récord incluso en zonas que suelen ser más frescas, como Bilbao, Pamplona, Logroño o Lleida, donde la subida media se ha situado en unos 6 grados, algo que también ocurre con lo que se conocen como noches excepcionalmente cálidas, que aumentan su presencia en toda la península.
En este entorno de temperaturas comunes que superan los 40 grados en gran parte de España, más allá de que afecta indudablemente a la tasa de mortalidad en toda Europa, también puede dañar irreversiblemente los aparatos electrónicos que tengas en casa.
Sobre todo los que más se suelen utilizar, como son el móvil o el ordenador, que pueden rebasar un límite seguro para el trabajo si no se controla bien la refrigeración o si se hace un uso intensivo durante horas de aplicaciones exigentes, como la cámara.
En un verano marcado por el calor asfixiante, puede darse una degradación que no tendrá solución, aunque los componentes modernos cuenten con el denominado estrangulamiento térmico, que rebaja el rendimiento para ajustar la temperatura a valores normales.
Los límites de temperatura que pueden soportar tus dispositivos
Tanto móviles como portátiles llegan con baterías de iones de litio, que pueden presentar reacciones químicas no deseadas si se superan los 40 grados de forma continuada en el tiempo, algo que no es tan extraño como parece.
En el caso concreto de componentes como el procesador o la tarjeta gráfica de un PC, el estrangulamiento térmico se alcanza más o menos con los 90 grados, mientras que un uso ideal se encontraría entre los 60 y los 75 grados.
Para los móviles, este umbral se reduce notablemente, ya que a partir de 45 grados se produce el estrangulamiento y seguramente el móvil te avisará de que se ha sobrecalentado. Aquí puedes ver las temperaturas ideales, las que deberían despertar tu alerta y el límite de peligro:
Con el objetivo de enfriar los dispositivos, hay mucha gente que busca recursos en diferentes redes sociales, aunque has de tener muchísimo cuidado con los consejos con los que te topas.
Por ejemplo, no puedes meter el móvil en la nevera o el congelador si se calienta, ya que acabarás con tu dispositivo en poco tiempo gracias a la humedad; la única excepción son aquellos móviles que sí cuentan con resistencia apta para el agua, que ya hay muchos destinados a este tipo de resistencia.
Y, por supuesto, jamás coloques hielo o algo parecido cerca de tu terminal, ya que acabarás teniendo el mismo problema y existen mejores formas de refrigerar tus dispositivos de forma segura si rebasan una temperatura de seguridad.
Las formas más efectivas de enfriar tu PC
En el entorno de los ordenadores, lo más efectivo para mantener una temperatura correcta es realizar una limpieza periódica y un mantenimiento adecuado, ya que algunos materiales se desgastan con el paso del tiempo.
Esto ocurre tanto con el polvo acumulado en los ventiladores o el desgaste de la pasta térmica, que son las 2 características principales que hacen que tu PC se caliente demasiado.
Sobre todo, el mayor enemigo es la suciedad que hay en el hogar, debido a que este se cuela y actúa como un aislante térmico, lo que puede aumentar la temperatura de tu PC hasta en 12 grados.
Más allá de esto, la posición y ubicación del PC también es vital. La norma general es dejar siempre un espacio mínimo de unos 20 centímetros libres detrás del dispositivo, para que el aire caliente se pueda disipar mejor.
Asimismo, como ocurre con la posición de las consolas, el PC también puede disipar mejor el calor si lo colocas de cierta forma: en portátiles, el truco más efectivo es elevar la parte trasera unos 3 centímetros con una superficie apta –goma o estructura metálica abierta–.
Además, esto también se aplica al uso del portátil sobre las piernas o sobre superficies blandas, que bloquearán toda la salida de calor, ya que estos dispositivos suelen tener la refrigeración en la parte baja.
La mejor forma de refrigerar tu móvil
Es muy común utilizar una funda para el móvil, pero con temperaturas extremas esta puede ser una decisión fatal, ya que algunas más gruesas o las de cuero no permitirán que el calor salga del dispositivo. Cuando la utilices con temperaturas ambientes altas o en tareas exigentes, quita la funda.
Precisamente, el verano no es el mejor momento para exigirle mucho al móvil, ya que la temperatura podría pasar de la barrera de los 48 grados, un umbral de riesgo para el propio usuario.
En caso de que estés en la calle y haya mucho sol, lo mejor es no utilizar el brillo del móvil al máximo; de lo contrario, el panel se calentará de forma muy notable, así que lo mejor es bajar el brillo o esperar a encontrar una sombra.
A nivel de software, el modo de bajo consumo de algunos móviles puede ayudar a que la temperatura baje, así como forzar redes de conectividad más humildes, por ejemplo, forzando el uso de 4G.
Y algo que también tiene que ver es la tasa de refresco: si tu móvil permite los 120 Hz, mejor elige los 60 Hz si notas que se calienta mucho.
Como recomendación, si notas que la temperatura sube notablemente y ya sientes caliente el móvil, déjalo a un lado en alguna sombra y espera. Si no lo haces, podrías estropear definitivamente algunos componentes o ponerte en peligro.


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