¿Es recomendable dejar el ventilador de techo encendido todo el día?

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Cuando aprieta el calor, es tentador dejar el ventilador de techo girando desde primera hora hasta la noche, con la idea de que así la habitación se mantendrá fresca.

Si bien suena lógico, en realidad no funciona así. Ya que si tu objetivo es controlar la factura de la luz, conviene entender bien qué hace el ventilador y qué no hace.

Cabe señalar que un ventilador de techo no baja la temperatura del aire y no funciona como un aire acondicionado. Lo que hace es mover el aire y mejorar la sensación de frescor sobre la piel, porque favorece la evaporación del sudor y reduce la sensación de bochorno.

Por eso, cuando sales de la habitación y vuelves al cabo de un rato, la temperatura es prácticamente la misma, aunque el ventilador haya estado girando todo el tiempo.

Desde el punto de vista del ahorro, esto tiene una consecuencia directa, y es que, si no hay nadie en la estancia, el ventilador está consumiendo electricidad sin aportar ningún beneficio real.

Es un consumo pequeño comparado con el de un aire acondicionado, pero sumado muchas horas a lo largo del verano, acaba reflejándose en la factura de la luz a final de cada mes.

Qué pasa si lo dejas encendido muchas horas

Es importante mencionar que usar el ventilador de techo durante todo el día en una habitación ocupada puede tener sentido si el calor es intenso y el aire acondicionado no es una opción, porque la sensación de confort mejora claramente.

Pero mantenerlo encendido en habitaciones vacías o a velocidades máximas de forma continua no es recomendable si quieres ahorrar energía. Además del consumo, el funcionamiento continuo acelera el desgaste del motor y de los rodamientos.

Un ventilador bien mantenido soporta muchas horas de uso, pero girar innecesariamente durante horas todos los días acorta su vida útil y aumenta la probabilidad de ruidos, vibraciones y pequeñas averías que al final también tienen coste.

Cómo usarlo si quieres ahorrar en la factura

Si el objetivo es estar fresco sin disparar el recibo de la luz, lo más razonable es usar el ventilador solo cuando haya personas en la habitación y ajustar la velocidad a lo mínimo que te resulte cómodo.

En muchas estancias basta con una velocidad media o baja para notar el alivio, sin necesidad de que las aspas giren a tope.

También ayuda coordinar su uso con otras medidas sencillas, como cerrar persianas en las horas de más sol, ventilar cuando refresca por la noche o combinar el ventilador con el aire acondicionado a temperaturas algo más altas de lo habitual.

Cabe destacar que es ante este escenario que el ventilador permite sentir frescor con menos gasto de aire, y el ahorro es mayor. Así que la regla que mejor funciona en casa es simple.

Si estás en la habitación y el ventilador te hace sentir mejor, adelante, pero si sales de casa y no queda nadie dentro, apágalo. No por seguridad, sino porque en tu ausencia no está enfriando nada ni a nadie.

 

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