Javier Dasí, ingeniero eléctrico y experto en energía: «Eso que estáis viendo por ahí, que está muy de moda y que vale 100 euros, no es un aire acondicionado. Es un ventilador dentro de una carcasa»

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Cada verano aparecen nuevos dispositivos que prometen solucionar las olas de calor y sobrellevar los días con altas temperaturas por muy poco dinero.

Algunos se venden por alrededor de 100 euros, tienen aspecto de aire acondicionado, funcionan con batería, se cargan por USB-C y se anuncian como una forma de refrescar una habitación sin instalación y casi sin gastar electricidad.

Javier Dasí, ingeniero eléctrico y experto en energía, advierte de que aquí está precisamente la trampa. Según explica, estos dispositivos no son aires acondicionados, aunque su diseño intente parecerlo.

Afirma que en su interior hay, básicamente, un ventilador acompañado de un pequeño depósito de agua, por lo que no obtienes lo que se promete.

El aparato mueve aire y, en algunos casos, utiliza esa humedad para generar una sensación de frescor, pero eso está muy lejos de refrigerar una habitación como lo hace un aire acondicionado.

Un ventilador disfrazado de aire acondicionado

Estos aparatos suelen tener rejillas, una forma compacta y controles que recuerdan a un sistema de climatización, pero su funcionamiento es mucho más simple.

Lo que hacen es mover aire mediante un ventilador y, en algunos modelos, expulsar pequeñas gotas de agua. Esa combinación puede resultar agradable si estás sentado cerca, porque el aire en movimiento facilita la evaporación del sudor y puede hacer que notes menos calor.

Sin embargo, esa sensación no equivale a enfriar la estancia. Si la habitación está a unos 30 grados, el agua que permanece dentro del depósito tenderá también a alcanzar una temperatura cercana a la del entorno.

El aparato puede proporcionar alivio directo sobre la piel, pero no dispone por sí solo de un sistema capaz de extraer grandes cantidades de calor del aire.

Un aire acondicionado funciona distinto

Cabe señalar que un aire acondicionado utiliza un circuito frigorífico con refrigerante, compresor e intercambiadores que permiten absorber calor del interior de la vivienda y expulsarlo al exterior.

Ese proceso es el que consigue que la temperatura de una habitación baje de forma real y sostenida, mientras que un ventilador con depósito de agua no realiza ese ciclo.

Puede mover el aire, aumentar la evaporación y generar una sensación puntual de frescor, pero no está trasladando el calor fuera de la estancia de la misma manera.

Por eso Javier Dasí insiste en que el problema no es que el aparato no haga absolutamente nada, sino que se venda o se perciba como equivalente a un aire acondicionado cuando su capacidad es muy diferente.

Otro de los reclamos está en el consumo. Algunos modelos funcionan con batería y se cargan mediante USB-C, lo que puede transmitir la idea de que prácticamente no gastan electricidad.

Pero una batería no produce energía, y para utilizarla primero hay que cargarla, y esa electricidad tiene que salir de algún sitio. El USB-C es simplemente el conector utilizado para alimentar o recargar el dispositivo.

Es cierto que estos aparatos consumen mucho menos que un aire acondicionado, pero también realizan un trabajo mucho menor. Un pequeño ventilador necesita poca potencia porque no está moviendo calor mediante un compresor ni refrigerando toda una habitación.

La trampa está en esperar que haga lo que no puede hacer

Para Javier Dasí, el mayor problema aparece cuando alguien compra uno de estos equipos pensando que por unos 100 euros tendrá un aire acondicionado sin instalación y con un gasto eléctrico casi inexistente.

Después llega la decepción al comprobar que el efecto se parece mucho más al de un ventilador con nebulización que al de un sistema de climatización. Aunque eso no significa que el dispositivo sea inútil en todos los casos.

Si buscas aire directo mientras trabajas o duermes y entiendes exactamente lo que estás comprando, puede resultarte práctico. La confusión aparece cuando se promete o se espera que enfríe una estancia completa.

Por ello, antes de comprar uno de estos aparatos, conviene fijarse menos en su aspecto y más en cómo funciona realmente. Una carcasa de aire acondicionado, una batería, un puerto USB-C y un depósito de agua no convierten un ventilador en un sistema de refrigeración.

 

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