Adiós, iCloud y Google, he convertido un viejo portátil abandonado e inútil para Windows en un servidor doméstico para copias de seguridad con Linux sin gastar un solo euro

Escrito por

en

​​

Muchos portátiles antiguos acaban olvidados en un cajón porque ya no ofrecen una buena experiencia con Windows. Encienden, funcionan y todavía tienen componentes capaces de seguir trabajando, pero el sistema operativo y las apps actuales terminan exigiéndoles más de lo que pueden ofrecer.

Pero esto no significa que hayan dejado de ser útiles, y un ejemplo claro es el proyecto de Samarveer Singh, que decidió recuperar un viejo Acer Aspire de 2019 que ya no resultaba cómodo para utilizar con Windows 11 y transformarlo en un servidor casero.

En lugar de comprar un NAS o pagar otra suscripción de almacenamiento en la nube, aprovechó el hardware que ya tenía e instaló Zorin OS Lite, una versión de Linux pensada precisamente para equipos con recursos más limitados.

El resultado fue mucho más que un simple ordenador antiguo funcionando, ya que el portátil pasó a convertirse en una pequeña nube privada capaz de sincronizar archivos, guardar fotografías y reproducir contenido multimedia dentro de su propia casa.

Zorin OS Lite fue la clave para recuperar un portátil antiguo

El primer cambio importante fue abandonar Windows y apostar por una distribución Linux más ligera. En este caso, Singh utilizó Zorin OS Lite, una edición diseñada para funcionar en equipos con menos potencia y ofrecer una experiencia más fluida que otros sistemas más exigentes.

La diferencia principal está en el uso que se hace del hardware. Como el portátil ya no tiene que cargar constantemente aplicaciones de escritorio pesadas ni procesos innecesarios para un servidor, sus recursos pueden dedicarse a ejecutar servicios en segundo plano.

De esta manera, el Acer Aspire de 2019 dejó de ser un ordenador pensado para estar delante del usuario y pasó a convertirse en una máquina que permanece conectada a la red doméstica para encargarse de tareas concretas durante todo el día.

Uno de los servicios fundamentales del proyecto es una herramienta que permite sincronizar carpetas entre diferentes dispositivos sin depender de una plataforma externa.

Su funcionamiento es diferente al de Google Drive o OneDrive, donde los archivos no tienen que pasar por los servidores de una compañía, sino que se transfieren directamente entre los equipos configurados. De esta forma, el usuario mantiene el control sobre dónde se guardan sus datos.

El portátil puede recibir documentos, carpetas personales o copias de seguridad desde otros dispositivos de la vivienda. Por ejemplo, un ordenador principal o un teléfono pueden enviar información al servidor para conservar una copia adicional.

Sin embargo, esto no elimina la necesidad de tener más de una copia de seguridad, pero sí permite crear un sistema propio sin depender completamente de servicios de almacenamiento en la nube.

Immich crea una alternativa privada a Google Fotos

Otro de los elementos más interesantes del montaje es Immich, una plataforma pensada para gestionar fotografías y vídeos almacenados en un servidor propio.

Su objetivo es ofrecer una experiencia parecida a la de Google Fotos, que permite subir imágenes desde dispositivos móviles, organizar la biblioteca fotográfica y acceder al contenido desde otros equipos conectados.

Para muchos usuarios, las fotos del móvil son uno de los archivos más importantes que guardan y utilizar Immich permite mantener esa colección dentro del propio servidor doméstico en lugar de depender únicamente del almacenamiento ofrecido por Google o Apple.

De este modo, el viejo portátil deja así de ser solo un disco duro conectado a la red y pasa a funcionar como una biblioteca fotográfica personal.

Jellyfin transforma el portátil en un Netflix casero

La tercera gran pieza del proyecto es Jellyfin, un servidor multimedia de código abierto que permite crear una plataforma propia para reproducir películas, series, música y vídeos almacenados localmente.

Su funcionamiento recuerda al de servicios como Netflix o Plex, pero con una diferencia fundamental: el contenido pertenece al usuario y se ejecuta desde su propio equipo.

Una vez configurada, la app organiza los archivos multimedia y permite acceder a ellos desde otros dispositivos compatibles dentro de la red doméstica. Un televisor, un móvil o un ordenador pueden conectarse al servidor para reproducir el contenido almacenado.

De esta manera, un portátil antiguo puede convertirse en un centro multimedia privado sin necesidad de pagar varias plataformas de streaming.

Un servidor casero gratuito, pero con límites

La gran ventaja del proyecto de Samarveer Singh es que reutiliza un equipo que ya existía y no fue necesario comprar un servidor nuevo ni un NAS dedicado para empezar a experimentar con almacenamiento personal y servicios domésticos.

Sin embargo, este tipo de solución también tiene limitaciones. Y es que la capacidad depende del disco instalado en el portátil y el rendimiento está condicionado por sus componentes.

Además, cualquier archivo importante debería conservar otra copia porque, si el almacenamiento del Acer Aspire falla, toda la información guardada podría desaparecer.

La idea no es sustituir por completo la nube, sino recuperar parte del control sobre los datos y aprovechar un dispositivo que parecía condenado al abandono.

Con una distro como Zorin OS Lite y herramientas como Immich y Jellyfin, un equipo que ya no sirve para las tareas de Windows puede convertirse en un pequeño servidor capaz de guardar archivos y reproducir contenido dentro de casa.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *