Durante años, la gran pregunta alrededor de la inteligencia artificial ha sido qué trabajos terminará siendo capaz de hacer mejor que nosotros. Bill Gates cree que pronto habrá que plantearse otra distinta: cuáles queremos seguir dejando en manos de personas incluso cuando una IA pueda sustituirlas.
El cofundador de Microsoft desarrolló esta idea en su blog personal, donde la llama “Reservado para humanos”, una especie de zona protegida del mercado laboral en la que determinados empleos seguirían dependiendo de personas.
Y no porque la IA sea incapaz de hacerlas, sino porque automatizarlas podría eliminar empleos demasiado deprisa o hacer desaparecer una parte del trato humano que Bill Gates considera importante. La idea nace, en parte, de su propia experiencia con los cuidadores que atendieron a su padre durante las últimas fases del Alzheimer.
El creador de Windows también menciona situaciones como comunicar un diagnóstico incurable, el cuidado infantil o la participación en un jurado. En educación y salud mental, sin embargo, no propone apartar la IA, sino mantener a una persona al frente y utilizar la tecnología como apoyo.
No todos los trabajos tendrían que protegerse para siempre
Cabe mencionar que Gates no plantea una lista cerrada de profesiones intocables, ya que algunas podrían quedar reservadas permanentemente y otras protegerse durante un tiempo para evitar que trabajadores con carreras consolidadas tengan que empezar de cero de un día para otro.
Su ejemplo es el de un trabajador de la construcción de 55 años. Decirle que basta con aprender nuevas habilidades puede sonar sencillo sobre el papel, pero resulta mucho más complicado cuando hablamos de alguien que lleva décadas en una profesión.
Esta preocupación se extiende también a los empleos de entrada y nivel intermedio, donde Gates teme que sean algunos de los primeros en verse afectados, precisamente porque muchas de sus tareas pueden automatizarse antes de que los trabajadores hayan tenido tiempo de ganar experiencia.
Podríamos reservar ciertas tareas para uso humano por razones económicas.
Un estudio reciente de Stanford aporta algo de contexto. Se afirma que entre trabajadores estadounidenses de 22 a 25 años en ocupaciones muy expuestas a la IA aparece una brecha de empleo cercana al 19% frente a jóvenes en profesiones menos expuestas.
Los investigadores, eso sí, no detectan todavía una destrucción generalizada del empleo ni atribuyen toda esa diferencia directamente a la inteligencia artificial, sino que hay otros factores.
Bill Gates también quiere cambiar los incentivos económicos
Reservado para humanos no es su única propuesta; el exdirectivo de Microsoft plantea gravar de alguna manera los tokens de IA y los robots para reducir parte del incentivo económico que tienen las empresas para sustituir personas cuando automatizar resulta más barato.
Ese dinero serviría para financiar formación y una red de protección para quienes pierdan su trabajo durante la transición. No obstante, esto no es una idea nueva, ya que en 2017 defendía un impuesto sobre robots con un objetivo parecido.
La transición, además, podría ser mucho más rápida que anteriores revoluciones tecnológicas, ya que cree que parte del cambio podría concentrarse en aproximadamente una década, no durante varias generaciones.
Esto hace más difícil confiar únicamente en que la economía cree nuevos puestos de trabajo y todos los trabajadores puedan reciclarse a tiempo. De momento quedan muchas preguntas sin resolver.
Bill Gates reconoce que todavía no sabe quién debería decidir qué empleos se protegen, durante cuánto tiempo, con qué criterios o cómo impedir que las empresas esquiven esas normas; incluso cada país podría tomar decisiones distintas.


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