Las recientes declaraciones de Vladímir Putin han vuelto a situar la tecnología militar en el centro del debate geopolítico. El presidente ruso afirmó que la propuesta ucraniana de un «alto el fuego aéreo» responde a un signo de debilidad provocado por la falta de un «antídoto» contra los nuevos drones rusos propulsados por motores a reacción.
Si bien las fuerzas armadas ucranianas han demostrado capacidad para neutralizar estas amenazas, el análisis efectuado por el ejército ruso revela serios problemas económicos para Ucrania en la interceptación a gran escala de la nueva generación de drones rusos.
Geran-3, el peligroso dron ruso con motor a reacción
La inueva generación de drones no tripulados rusos marca un cambio radical en el rumbo de conflicto armado con Ucrania del que ya se superan los cuatro años y medio.
El modelo Geran-3 integra un pequeño motor turborreactor (como el Telefly JT80 de origen chino) que sustituye al tradicional motor de propulsión por hélice de la anterior generación.
Esta aparentemente simple modificación técnica transforma al dron en un dispositivo muy parecido a un misil de crucero en miniatura.
Gracias a los nuevos motores a reacción, alcanzan velocidades de entre 300 y 350 km/h, lo que provoca serios problema de reacción a los sistemas defensivos antidrones ucranianos. En la parte negativa, el motor de mayor tamaño, aumenta el consumo y reduce la autonomía con respecto a la generación previa, además se trata de un tipo de dron más caro de fabricar.
El desarrollo de los drones a reacción más costoso por parte de Rusia responde al alto nivel alcanzado por los sistemas de defensa ucranianos, que si bien son aptos para detectar y derribar los nuevos drones a reacción rusos obligan a recurrir a otros sistemas mucho más costosos.
Los nuevos drones propulsados por turborreactores Geran-3 vuelan demasiado rápido para los drones eléctricos convencionales, obligando al ejército ruso a utilizar misiles antiaéreos guiados o a desarrollar nuevos interceptores a reacción mucho más caros.
Mientras que Rusia invierte grandes cantidades de dinero en fabricar cada Geran-3, Ucrania se ve forzada a destinar recursos millonarios para desplegar una cobertura defensiva capaz de neutralizar drones más rápidos. Para los expertos, «el equilibrio financiero de la guerra de desgaste determinará si el nuevo vector aéreo logra romper la red de protección de las infraestructuras energéticas y de transporte en el frente».


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