La Policía Metropolitana de Seúl ha llevado ante la Fiscalía a 80 propietarios de Tesla por modificar sus coches eléctricos para activar ilegalmente Full Self-Driving (FSD), el sistema de conducción autónoma de la marca. Y es que los conductores utilizaron dispositivos externos y modificaciones no autorizadas para desbloquear funciones que sus vehículos no podían utilizar legalmente en Corea del Sur. La investigación incluye el hackeo de 21 equipos y contempla posibles sanciones de hasta dos años de prisión o multas de hasta 13.000 euros.
Este caso afecta principalmente a los Tesla Model 3 y Model Y fabricados en China, que no cuentan con autorización para utilizar FSD en el país asiático. Algunos propietarios recurrieron a equipos adquiridos en el extranjero o fabricados por ellos mismos para sortear esa limitación. No obstante, las autoridades consideran que alterar el funcionamiento del vehículo puede comprometer la seguridad, sobre todo cuando se habilitan prestaciones que no han recibido la aprobación correspondiente.
Por qué algunos coches Tesla no pueden utilizar FSD en Corea del Sur
Es importante mencionar que la restricción tiene su origen en las condiciones de homologación del mercado surcoreano. La empresa de Elon Musk introdujo FSD supervisado en el país a finales de 2025, pero su utilización está autorizada en determinados vehículos fabricados en Estados Unidos, como Model S, Model X y Cybertruck. Estos modelos pueden acogerse a disposiciones que reconocen determinados estándares estadounidenses de seguridad.
Pero la situación es diferente para los Model 3 y Model Y procedentes de China. Ya que, aunque cuentan con componentes capaces de ejecutar algunas de las funciones autónomas, no tienen permiso para utilizar FSD en Corea del Sur. Según Autobild y los datos facilitados por Tesla, el país tenía 238.968 vehículos de la marca matriculados a finales de septiembre. De ellos, 183.407 eran unidades chinas de esos dos modelos que no podían utilizar legalmente el sistema.
Así que la diferencia entre disponer de componentes compatibles y tener autorización para utilizar una función resulta fundamental, ya que la investigación no se centra simplemente en que los conductores activaran una prestación del coche, sino en que alteraron su funcionamiento para sortear una restricción vigente y que de momento no está permitida en algunos modelos Tesla dentro de Corea del Sur.
Los dispositivos utilizados para desbloquear la conducción asistida
Cabe señalar que los investigadores descubrieron que algunos propietarios compraron equipos en China y Europa, mientras que otros llegaron a fabricar sus propios dispositivos. Entre los investigados figura un trabajador del sector informático que desarrolló uno utilizando información técnica de los sistemas electrónicos de Tesla y código disponible públicamente.
La Policía también encontró comunidades en Internet donde los usuarios compartían información sobre las modificaciones. Además de explicar cómo habilitar el sistema autónomo FSD, algunos intercambiaban métodos para evitar que los vehículos conservaran registros de la activación. Pero al final, los investigadores recopilaron publicaciones y otros materiales para reconstruir estas prácticas.
De esta manera, las autoridades intervinieron 21 dispositivos relacionados con el desbloqueo de funciones no autorizadas y también advirtieron de que estas modificaciones pueden provocar errores al interpretar las condiciones de circulación o respuestas del vehículo diferentes a las esperadas por el conductor.
Conviene recordar que FSD supervisado no convierte a un Tesla en un coche completamente autónomo, ya que el sistema puede gestionar distintas maniobras, pero exige que el conductor permanezca atento y preparado para intervenir. Por fortuna, la investigación no ha comunicado accidentes atribuibles a estas modificaciones.
Qué sanciones contempla la ley y qué cambiará en Europa
La legislación surcoreana prohíbe modificar o alterar sin autorización programas informáticos que puedan afectar a la seguridad de un vehículo. Las infracciones pueden castigarse con hasta dos años de prisión o multas de hasta 13.000 euros. Se trata de las penas máximas previstas, no de condenas ya impuestas a los propietarios investigados. Tesla también ha solicitado al Gobierno surcoreano una excepción regulatoria para habilitar oficialmente FSD en sus modelos fabricados en China, aunque la petición, presentada el 22 de octubre, continúa pendiente de evaluación, y mientras no exista autorización, las restricciones siguen vigentes.
En Europa, Tesla ha comenzado a utilizar el nombre Tesla Assisted Driving en lugar de Full Self-Driving (Supervised), y este cambio busca evitar que la denominación transmita una autonomía completa, cuando el sistema continúa siendo una tecnología de asistencia que requiere supervisión humana. La compatibilidad técnica no sustituye la homologación, y las modificaciones realizadas por los propietarios no eliminan las obligaciones de seguridad. Así que el futuro de estas prestaciones dependerá tanto de su evolución tecnológica como de las autorizaciones que obtengan en cada mercado.


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