Los auriculares con cable vuelven y es la primera moda retro de la Generación Z a la que por primera vez le veo algo de sentido

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La Generación Z nos ha acostumbrado a una oleada constante de revivals nostálgicos que, para aquellos como un servidor recuerdan vivamente los años 2000 podría rozar incluso lo absurdo.

Desde rescatar cámaras digitales compactas que duras penas mejoran la calidad de los smarphones económicos de hace una década, hasta poner de moda los teléfonos tontos, sin WhatsApp, Google Maps, ni aplicaciones, que limitan la comunicación a los SMS y las llamadas telefónicas, vamos, un retroceso en toda regla.

Para un servidor muchos de estos hábitos no son otras cosas que una mera fachada para hacerse notar y ganar seguidores en redes sociales. Sin embargo, hay una tendencia que ha logrado sorprendente, rompiendo ese patrón de «postureo»: el regreso masivo de los auriculares con cable de toda la vida.

Y es que aunque parezca lo contrario, no estamos ante otra excentricidad irónica. Es, de lejos, la primera regresión tecnológica de los jóvenes de la Generación Z que atiende a una cierta lógica.

Auriculares con cable contra la obsolescencia programada y la tiranía de la batería

El primer y más potente argumento a favor del cable, como no podría ser de otra forma: el dinero. Cuando la industria tecnológica encabezada por Apple eliminó el conector jack de 3,5 mm en los smartphones de gama alta, lo hizo «por nuestro bien», eliminar los molestos cables de los auriculares en favor de los cómodos y prácticos auriculares bluetooth nos haría mas felices: adiós cables que se enredan, hola baterías que se agotan y que nadie es capaz de cambiar.

Si amigos, nadie nos explicó que los auriculares sin cable dependen de baterías de iones de litio microscópicas, imposible de reemplazar, que sufren una degradación severa tras dos o tres años de ciclos de carga continuos. El resultado es un producto que se convierte en «basura electrónica» irreparable en unos pocos años.

Como ejemplo, los recientes AirPods Max 2, han sido declarados por iFixit como «casi imposibles de reparar», y eso que no estamos hablando de unos auriculares de de botón.

En contraste, unos auriculares con cable de calidad –nada de los auriculares del AVE– con un correcto mantenimiento, no sufren degradación de rendimiento electrónico ni necesidad de renovar el dispositivo de forma cíclica.

Por no hablar de la «ansiedad de la batería», un auricular con cable siempre está disponible, a cualquier hora y en todo momento, no hay dependencia de una batería que se agota, ni estuches de carga.

Si amigos, encima se escuchan mucho mejor

Por si fuera poco, la física juega a favor de los auriculares con cable de forma incontestable. La transmisión de audio mediante ondas Bluetooth, hace necesario el uso de códecs de compresión como LDAC, aptX Adaptive o AAC), que por muy avanzados que sean implican una pérdida inevitable de información.

Para enviar la música desde el móvil al auricular sin cortes, el algoritmo se ve obligado a «mutilar» frecuencias, eliminando matices sutiles que el oído humano es capaz de percibir.

Mientras, el cable de cobre sigue siendo el rey indiscutible de la fidelidad acústica, sin latencia, permitiendo disfrutar de música en alta resolución real sin interferencias… un win-win de manual.

Auriculares con cable y el modo «no molestar»

Uno de los problemas más desconocidos de los auriculares inalámbricos de los que alertan los profesionales de la salud, es que fomentan un estado de conexión pasivo y perpetuo; son tan discretos que a menudo nos olvidamos de que los llevamos aumentando la sensación de «conexión perpetua».

El cable, por el contrario se convierte en un cartel de «no molestar», una especie de señal hacia al entorno: «Estoy escuchando música, no me molestes».

Además, el cable, el conector, se convierten en un ritual que indica que estamos ante un acto consciente, premeditado, no ante un accesorio de moda más, en ocasiones no veo distinción entre ponerme los Airpods o las gafas, y eso se ha convertido en un problema, no sé si me explico.

Moda o no, los auriculares con cable ha vuelto, y yo, por primera vez en mucho tiempo, es de las pocas modas «retro» que no me hace sentir como ese «viejo que le grita a una nube».

 

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