Anders Hejlsberg, creador de TypeScript y C#, defiende que la IA ya ayuda a programar, pero avisa de que sigue siendo una tecnología que reutiliza patrones y necesita revisión humana cuando el código debe funcionar con precisión.
La inteligencia artificial llegó para revolucionar el mundo tecnológico, donde hoy puede resumir documentos, ayudar a escribir textos, analizar datos, generar imágenes, responder dudas o acelerar partes del trabajo de un programador.
En desarrollo de software, su impacto es aún más visible, ya que propone funciones, explica errores, sugiere cambios en código antiguo, pero sobre todo, ayuda a entender proyectos que de otro modo llevarían mucho más tiempo.
Este avance no significa que la IA pueda hacerlo todo sola, ya que en programación, una respuesta que “parece correcta” no siempre sirve. El código debe ejecutarse, conservar comportamientos concretos y no romper partes que dependen de pequeños detalles.
Aquí es donde la advertencia de Anders Hejlsberg cobra peso, porque no habla desde fuera del sector, sino desde décadas de experiencia creando herramientas usadas por millones de desarrolladores.
Durante una entrevista concedida a Eirini Kalliamvakou, asesora de investigación de GitHub, Hejlsberg definió la inteligencia artificial como una gran “regurgitadora” de cosas que alguien ya ha hecho.
Su punto es que los modelos aprenden de enormes cantidades de código existente y generan respuestas recombinando patrones, con cierta capacidad para extrapolar, aunque sin garantizar siempre que entienden el problema como lo haría un programador.
El problema de confiar demasiado en la IA
Probó la IA para ayudar en la migración del compilador, pero el reto era especialmente delicado. Y es que no se trataba solo de traducir código de un lenguaje a otro, sino de conservar exactamente el mismo comportamiento en unas 500.000 líneas.
Incluso los detalles raros acumulados durante años tenían que seguir funcionando, porque muchas aplicaciones dependen de ellos. Fue en este punto donde la IA mostró su límite.
Si introduce una pequeña variación o inventa una solución plausible, alguien tiene que revisar el resultado con mucho cuidado. En una migración tan grande, esa revisión puede comerse el tiempo que supuestamente se iba a ahorrar.
Hejlsberg no rechaza la IA. Al contrario, reconoce que puede ser muy útil cuando se usa bien. Puede ayudar a crear herramientas, mejorar servicios, así como acelerar tareas. El problema es cuando se le pide precisión absoluta.
Anders Hejlsberg es technical fellow de Microsoft y una de las figuras más influyentes de la programación. Es conocido por haber creado C# y TypeScript, dos lenguajes que han marcado la forma de construir aplicaciones en los últimos años.
Su advertencia parte de un caso real: puede ahorrar tiempo, aunque sigue necesitando a alguien que entienda el sistema, revise el resultado, pero sobre todo, sepa cuándo una respuesta brillante esconde un fallo.


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