Ya lo llevamos anunciando unos días. Tras un parón en seco debido a la inestabilidad provocada por la guerra en Irán, la directiva ha confirmado que el proyecto de la salida a Bolsa de la operadora rumana DIGI está ahora más vivo que nunca.
Marius Varzaru, el máximo responsable de DIGI España, fue el encargado hace unos días de lanzar esta noticia. Y es que DIGI ha demostrado que no tiene rival en el segmento low cost. Sus tarifas de fibra y móvil son extremadamente simples, pero la operadora tiene un problema: necesita financiación para seguir desplegando su red propia.
Ahora, DIGI España ha confirmado de manera oficial que ha solicitado cotizar en las bolsas de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia, poniendo a la venta hasta el 25% de todo su capital social. Para que la operación financiera se produzca, la operadora ha tenido que aceptar una valoración inicial de 1.700 millones de euros, una cifra algo más baja que hace unos meses (2.000 millones de euros).
De forma simple, DIGI actualmente necesita mantener su capital para seguir progresando como teleoperadora y continuar ofreciendo los mejores servicios. Para evitar pedir esta enorme cantidad al banco, ha decidido poner a la venta una cuarta parte de su compañía para que puedan comprar esas acciones en la Bolsa.
El gran as bajo la manga para mantener esta salida bursátil ha sido el acuerdo con el Grupo Mayoral, la conocida empresa de moda malagueña controlada por la familia Domínguez de la Maza, que va a poner sobre la mesa 100 millones de euros en acciones de DIGI.
Aunque resulta un tanto extraño, lo cierto es que hablamos de una de las fortunas más importantes de Andalucía y un negocio que le podría salir redondo a esta familia. DIGI se cubre las espaldas gracias a su ayuda y, además, esto anima a que otros potenciales inversores también se lancen a la piscina.
¿Por qué DIGI sale a Bolsa ahora con una valoración más baja y qué papel juega Mayoral?
La realidad es que esa enorme cantidad de dinero que van a recaudar en su salida a Bolsa apenas sirve para cubrir cuatro meses de las inversiones en infraestructuras que la empresa tiene previstas para este año 2026, fijadas en unos 400 millones de euros.
Además, la compañía arrastra una deuda bancaria de 1.814 millones de euros, por lo que esta ansiada operación simplemente busca dar tranquilidad a los bancos acreedores y demostrar que la marca tiene la capacidad de seguir hacia adelante sin problema.
Con todo esto, el control absoluto de la operadora va a seguir estando firmemente en manos de su fundador, el misterioso empresario Zoltán Teszári, quien retendrá el 75% de las acciones del grupo a través de la sociedad matriz Digi Communications, ubicada en Bucarest, Rumanía.
Esto significa que, a pesar de cotizar en el mercado español y tener accionistas como el Grupo Mayorial, esas tarifas bajas y esa agresividad con respecto a la competencia no van a cambiar.
Tal y como ya se ha confirmado, quieren usar esos 400 millones de euros para construir su propia red de antenas y dejar de pagar el alquiler de las redes a otras compañías. Al ahorrar en ese alquiler, pueden permitirse el lujo de mantener los precios como los tienes ahora.
El objetivo que se han marcado es descomunal, pero es cierto que va a ir marcado en varias etapas. Para 2028, quieren tener ya instaladas 5.000 antenas de telefonía móvil propias por toda España. Pero la cosa no se queda ahí y el plan de la empresa establece que para el año 2033 tienen que llegar a las 10.000 antenas.
Con todo esto, al menos en un principio, parece que si eres cliente de DIGI, no va a cambiar absolutamente nada en tu día a día. Tu tarifa va a seguir costando lo mismo, los gigas de tu móvil no van a bajar y la fibra de tu casa va a ir a la misma velocidad después de que salgan a Bolsa.


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