No es una novedad decir que la inteligencia artificial ya responde preguntas, resume documentos o genera imágenes en segundos. Sin embargo, para Mark Zuckerberg eso es solo el principio. El fundador y consejero delegado de Meta cree que el cambio llegará cuando cada persona tenga su propio asistente de IA trabajando para ayudarle en su día a día.
El CEO de Meta ha querido, muy al estilo Sam Altman, lanzar una predicción. Según explicó, dentro de unos cinco años será muy raro encontrar a alguien que no utilice un agente de inteligencia artificial personal capaz de entender sus necesidades y ayudarle a conseguir sus objetivos.
«Creo que es extremadamente improbable que, si miramos a cinco años vista, por ejemplo —o cualquier otro período de tiempo—, no haya miles de millones de personas con un agente personal que comprenda sus objetivos y que trabaje en su nombre las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para lograr sus objetivos en cualquier ámbito que les interese», afirma.
Para que te hagas una idea, en lugar de abrir una aplicación para hacer una pregunta concreta, estos asistentes actuarían casi como un secretario personal. Conocerían tus preferencias, recordarían lo que aún te queda por hacer y podrían ayudarte en aspectos de tu vida sin que tengas que pedírselo.
¿Qué son los agentes de IA de los que habla Mark Zuckerberg?
Un agente de IA es como un empleado todoterreno con enormes capacidades. Es un programa de software creado desde cero para hacer tareas específicas de manera autónoma. Pero no se está hablando aquí de un simple programa que sigue instrucciones al pie de la letra, sino de un sistema inteligente que puede tomar decisiones por sí mismo.
No necesitan supervisión constante, aprenden de cada interacción y se adaptan de forma muy rápida a nuevas situaciones. Mejora constantemente su rendimiento, sin necesidad de estar dándole, como a un empleado, mucho tiempo o incluso un curso de formación.
Piensa en ello como un asistente que no solo escucha lo que le dices, sino que entiende el contexto, aprende de cada conversación contigo y encuentra la mejor manera de ayudarte.
Por así decirlo, sería una evolución y mejora de los asistentes actuales. Si hoy utilizamos una IA para resolver una duda puntual, en el futuro podría convertirse en una herramienta que conozca cómo trabajas, qué proyectos tienes entre manos o qué metas quieres alcanzar.
Zuckerberg cree que todo esto llegará antes de lo que muchos imaginan. Además, para Meta, este futuro pasa por una aplicación que ya utilizan miles de millones de personas todos los días: WhatsApp. Este explicó que, a medida que aumente el uso de estos agentes, las aplicaciones de mensajería tendrán un papel cada vez más importante.
Desde luego, Meta lleva tiempo integrando Meta AI en WhatsApp, Messenger, Facebook e Instagram. La intención es que los usuarios puedan acceder a la inteligencia artificial sin instalar nuevas aplicaciones y utilizando plataformas que ya forman parte de su día a día.
«A medida que avanzamos hacia un futuro en el que todos interactuamos con múltiples agentes, creo que WhatsApp y nuestras otras plataformas de mensajería se volverán cada vez más importantes», sentencia.
Más utilidad también significa más riesgos para la privacidad y la ciberseguridad
Por supuesto, todo tiene una cara B y, al final, que esta IA pueda hacer todo por ti y que conozca mejor que nadie, también pone sobre la mesa dudas de ciberseguridad.
Teniendo en cuenta que estos ya no se limitarían a responder preguntas y también podrían leer correos electrónicos, consultar calendarios, acceder a documentos, realizar compras, reservar viajes o conectarse a aplicaciones bancarias, toca andar con pies de plomo. Cuanto mayor sea ese nivel de acceso, mayor será también el impacto (en negativo).
De hecho, durante los últimos meses ya han aparecido varios ejemplos. Uno de los más virales ha sido OpenClaw, un proyecto de código abierto que demostró hasta qué punto un agente de IA puede automatizar tareas utilizando el ordenador como si fuera un usuario.
Sin ir más lejos, Jason Grad, CEO de la tecnológica Massive, ya advirtió a sus empleados: «Mantened OpenClaw lejos de cualquier hardware de la empresa». Y no es el único.
Y, en la propia Meta, un alto directivo fue aún más drástico, advirtiendo a su equipo que instalar este software en los portátiles de trabajo es motivo directo de despido.


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