Uno de los principales atractivos de cualquier reloj, aparte de su precio y su diseño, por comentar algunas de sus especificaciones, es que admita el mayor número de actividades deportivas posible. ¿Qué sucede si la modalidad que buscas no está o, solo, quieres saber un poco más sobre cómo se está registrando tu ejercicio? Sencillamente, tienes que pagar. Es así como los smartwatches se han convertido en uno de los wearables imprescindibles para cualquier usuario, que busca dejar de depender de su móvil para llevarlo todo a su muñeca y salir a correr sin llevarlo en el bolsillo o, simplemente, quiere acceder fácilmente a un chequeo rápido de su estado de salud.
Los relojes que podríamos llamar comerciales, estos son, los que lanzan marcas que buscan ampliar sus ecosistemas como Samsung, Huawei o Apple, actualmente tienen poco que envidiar a los más especializados. Al menos, en lo que se refiere a las funcionalidades básicas.
Estas empresas tecnológicas los fabrican con el objetivo de que tengas todos sus dispositivos conectados y que te sea más sencillo integrarlos en tu día a día sin tener que toquetear demasiado los ajustes. Solo con abrir la caja de tus auriculares, se conectarán automáticamente a tu móvil y desde el reloj podrás cambiar de canción mientras corres sin echar mano de este terminal. La idea es redonda.
El problema está en que algunas de las funcionalidades más atractivas o especializadas de estos smartwatches no se ofrecen de manera gratuita, sino que hay que pasar por caja. Teniendo en cuenta esto, ¿realmente crees que estás ahorrando en el gimnasio? Tengo mis dudas.
Si quieres algo parecido a un entrenador personal, pasa por caja
Dicen que empezar a hacer deporte es cuestión de fuerza de voluntad y, desde que me he hecho runner, no podría estar más en desacuerdo con esto. Sí, hay veces que cuesta salir a correr, especialmente cuando llueve, pero lo que más cuesta es hacerlo sin la equipación que necesitas.
Me explico basándome en mi experiencia: cuando me dio la fiebre de las carreras, lo hice con los medios de los que disponía, que reconozco que no eran muy especializados. Es decir, unas zapatillas que tenía ya un poco trilladas, mallas de las baratas de cualquier tienda de ropa y una camiseta de algodón.
Es posible que estos tres datos te hayan volado la cabeza si ya estás dentro de esta secta, porque todos sabemos que hay que buscar unas zapatillas con buena amortiguación para evitar problemas como la fascitis plantar, unos pantalones que faciliten la transpiración y una camiseta técnica.
Esto solo me ha servido como ejemplo para poner en valor el desembolso económico que tienes que hacer si quieres hacer ejercicio en condiciones… solo en material deportivo. Eso, teniendo en cuenta que el running es un deporte que hoy registra cualquier smartwatch del mercado.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando quieres ponerte un objetivo o conocer un poco más sobre tu técnica de cara a una competición concreta? Es ahí donde, con toda probabilidad, tengas que replantearte cómo utilizas tu reloj, la app gratuita que lo soporta y las opciones que ésta garantice.
Teniendo en cuenta que el dispositivo que usas está pensado para ofrecerte lo más básico (constantes vitales, bienestar emocional, volumen de oxígeno en sangre, presión arterial, etc.), lo más probable es que tengas que plantearte una app o servicio extra.
Esto, no obstante, pasa en prácticamente todas las marcas. Google es otro ejemplo de ello y así lo pudimos comprobar con su banda sin pantalla Fitbit Air, debido a que muchas de las funciones con las que se le puede sacar mayor partido son para suscriptores de pago.
Es el caso de el coach de inteligencia artificial, que está incluido en la suscripción premium. Esta tiene un precio de 79,99 euros al año, lo que hace que la calidad-precio de esta pulsera sea demasiado ajustada para lo que realmente muestra en su modalidad gratuita.
Es cierto que tanto Huawei, Apple, con Fitness+, Google o, incluso Samsung, que integra en la app Samsung Health la suscripción a iFit, —con asistente de inteligencia artificial y planes de entrenamiento semanales y personalizados— ofrecen de forma gratuita la información básica, pero se guardan lo mejor para los que están dispuestos a pagar por ello.
Luego, hay otras aplicaciones que suman más funcionalidades orientadas a explicar al detalle cada sesión deportiva, como Strava. Sin embargo, la razón de peso que justifica su pago es que sí son servicios especializados y pensados para los deportistas, que se supone que las utilizan para saber más de lo que les ofrece una app de salud estándar.
Frente a la vida real, en la que tienes que adquirir los servicios de un entrenador deportivo y un nutricionista, entre otros profesionales, las apps vienen a suplir esta atención con precios más asequibles, pero ¿el servicio es el mismo? Sí, la pregunta es retórica, porque su respuesta es evidente.
Hyrox, el deporte de moda por el que pagas el doble
Hace solo unos días trascendía la noticia de que Connect IQ Store, que es la tienda de aplicaciones oficial de los relojes Garmin, introducía un nuevo servicio enfocado a los amantes del deporte de moda, el hyrox. Se llama Hybrid Smash y se puede conseguir por 9,99 euros.
La cuestión es que, anteriormente, los relojes más avanzados de esta marca sí que permitían el registro de estas actividades, pero no lo hacían con su nombre propio, sino con la modalidad de Multideporte u otros perfiles de uso. Entre ellos Carrera, Cardio o Crossfit.
Es ahí donde reside la segunda cuestión de este reportaje: ¿qué sucede si quiero acceder a una modalidad deportiva que mi reloj aún no puede o sabe registrar? Que, nuevamente, estás obligado a pagar por ello si buscas un seguimiento fiel.
De ese modo, si te ha dado fuerte con el Hyrox y quieres conocer las funciones esenciales de este deporte, tienes que pasar por el aro. Solo así podrás acceder a los 8 programas de entrenamiento habituales de esta modalidad.
Además de eso, puedes ajustar diferentes valores del entrenamiento para obtener un ejercicio personalizado con tu propia secuencia, tu cronómetro de segmento o modo pace-first y los indicadores de frecuencia cardíaca y posición, entre otras funciones.
Esta opción puede hacer dudar a las miles de personas que se han dejado seducir por este deporte, que pueden tener en su reloj lo mismo que en el gimnasio por un precio inferior. Eso sí, sin salir de casa.


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